Friedrich Merz reconoce un ‘desastre’ para su partido, mientras Alice Weidel anuncia que los resultados trascienden a otras regiones como Sajonia-Anhalt, donde ya gobernó con el 44%
Alice Weidel, líder de la Alternativa para Alemania (AfD), ha obtenido su mayor victoria electoral hasta la fecha con un 38% de los votos en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental este domingo 20 de septiembre de 2026, superando en 21 puntos el resultado de 2021. El partido patriota, que ya gobernó en Sajonia-Anhalt con el 44% en las elecciones del 6 de septiembre, consolida su ascenso como fuerza dominante en el este de Alemania, donde la CDU —partido de gobierno— ha colapsado hasta el 4,9%, su peor resultado histórico en la región.
Mientras, en Berlín, la izquierda progresista —representada por La Izquierda— se impuso con un 25,3%, superando por primera vez a la CDU, que quedó relegada al 19%. El SPD, socio del PSOE y tradicionalmente fuerte en la capital, cayó al 12%, más de 6 puntos menos que en 2023. La AfD, tercera fuerza en Berlín con un 16% (7,2 puntos más), refuerza su presencia en el oeste del país.
Friedrich Merz, presidente de la CDU, calificó los resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental como un «desastre» y admitió que su partido «no ha sabido conectar» con los votantes, especialmente en el este, donde la AfD capitaliza el descontento con las políticas migratorias y económicas. A pesar de la derrota, Merz reafirmó su compromiso con las reformas del Gobierno federal, aunque sin concretar plazos ni medidas.
La AfD, por su parte, celebró los resultados como «sensacionales» y anunció su disposición a negociar coaliciones en otras regiones. Tino Chrupalla, copresidente del partido, declaró que los datos «dan mandato para gobernar» y advirtió que los votantes exigen «cambios reales», algo que la CDU «no ha escuchado». Weidel, en un mensaje en redes sociales, vinculó estos resultados con los de Sajonia-Anhalt y advirtió: «Este es solo el comienzo. Los partidos tradicionales tendrán que sentarse a negociar con nosotros si quieren evitar el colapso».
El análisis de la AfD apunta a que su ascenso responde a tres factores concretos: el rechazo a la inmigración masiva, la percepción de que la CDU ha abandonado a las zonas rurales y la crisis económica en el este, donde los salarios son un 20% inferiores a la media nacional. Según datos del Instituto Federal de Estadística alemán, Mecklemburgo-Pomerania Occidental registra el mayor desempleo juvenil de Alemania (18,7% en 2025), un dato que la AfD ha utilizado para culpar a las políticas de Bruselas y Berlín.
El contexto: cómo la AfD está redefiniendo el mapa político alemán
La victoria de la AfD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental no es un hecho aislado, sino el resultado de una tendencia acelerada desde 2021. En las elecciones federales de ese año, el partido obtuvo el 10,3% a nivel nacional, pero en el este superó el 25%. Desde entonces, ha ganado peso en Sajonia (27,5% en 2024), Brandeburgo (23,5%) y ahora en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
Este ascenso contrasta con el declive de la CDU, tradicionalmente dominante en el este. Según encuestas del Instituto Infratest dimap, el partido de Merz ha perdido más de 15 puntos desde 2017 en regiones como Turingia y Sajonia, donde la AfD ha ocupado su espacio. La CDU intenta recuperarse con un discurso más duro en migración, pero sus errores de comunicación —como el polémico comentario de Merz en 2025 tachando de «exagerados» los problemas de vivienda— han acelerado su caída.
La izquierda, por su parte, ha logrado estabilizarse en Berlín gracias a su alianza con los Verdes, pero su avance en el este sigue siendo limitado. Según el Centro de Investigaciones Políticas de Berlín, el electorado progresista en regiones como Mecklemburgo-Pomerania Occidental prioriza temas como la sanidad pública y la protección social, mientras que la AfD domina el discurso sobre seguridad y soberanía.
Implicaciones: ¿hacia una Alemania dividida?
Los resultados de este domingo tienen tres consecuencias inmediatas. Primera: la AfD ya no es solo un partido de protesta, sino una fuerza gobernante en el este. En Sajonia-Anhalt, donde ya forma coalición con la CDU, su líder regional, Martin Dahlem, ha anunciado que exigirá «más competencias» en políticas migratorias y energéticas. Segunda: la CDU enfrenta una crisis de liderazgo. Merz ha intentado relanzar su imagen con un discurso más conservador, pero los resultados muestran que su partido ha perdido el norte en el este. Tercera: el SPD, socio de gobierno de la CDU, ve cómo su base electoral se desmorona tanto en el oeste como en el este, donde la AfD le arrebata votantes.
Para los mercados, el mayor riesgo es la fragmentación política. Si la AfD consolida su presencia en otras regiones, podría bloquear reformas clave, como la transición energética o las ayudas a las zonas rurales. Según el Banco Central Europeo, la inestabilidad política en Alemania ya ha llevado a una caída del 3% en la inversión extranjera desde 2024. La pregunta ahora es si Weidel repetirá el modelo de Sajonia-Anhalt, donde gobierna en coalición con la CDU a pesar de sus diferencias ideológicas, o si impondrá un bloqueo total.
En el plano internacional, el ascenso de la AfD complica las relaciones con la UE. Mientras Weidel defiende una Alemania «soberana» fuera del euro, la Comisión Europea ya ha advertido de que los recortes en políticas climáticas podrían llevar a sanciones. Según un informe interno de la Comisión filtrado a Politico.eu, Alemania es el país con mayor riesgo de incumplir los objetivos del Pacto Verde Europeo en 2027.
Mientras, en España, el PSOE —socio del SPD— sigue de cerca estos resultados. Fuentes del partido consultadas por ElectionLAB señalan que la caída del SPD «no es buena noticia» para la estabilidad de la coalición alemana, clave para aprobar fondos europeos. La AfD, por su parte, ha mostrado interés en aliarse con formaciones euroescépticas como Vox o Reconquista, aunque sin concretar.






