Los partidos catalanes y vascos celebran el acuerdo de Cardiff como modelo para impulsar su derecho a decidir, mientras intensifican contactos con Sinn Féin
Junts per Cataluña (JxCat), Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC) y EH Bildu han celebrado el acuerdo firmado el pasado 14 de septiembre en Cardiff por los ministros principales de Escocia, Gales e Irlanda del Norte como un «momento histórico» que abre una nueva estrategia para impulsar la autodeterminación en España. Los dirigentes independentistas catalanes y vascos —como Oriol Junqueras (ERC) y Arnaldo Otegi (EH Bildu)— coincidieron en Bilbao el miércoles 18 de septiembre en valorar el pacto tripartito, que coordina a los partidos soberanistas Scottish National Party (SNP), Plaid Cymru y Sinn Féin, ahora en el gobierno de las tres naciones del Reino Unido.
El memorando de Cardiff, firmado por los líderes John Swinney (Escocia), Chun ap Iorwerth (Gales) y Michelle O’Neill (Irlanda del Norte), busca presionar al Gobierno británico para activar mecanismos de autodeterminación. Junts y ERC lo ven como un espejo para replicar en Cataluña y País Vasco, donde ya han intensificado contactos con Sinn Féin —partido con el que EH Bildu mantiene lazos desde los años 80— para analizar cómo condicionar las políticas de Westminster. Cataluna y Euskal Herria son dos pueblos oprimidos que deben unir fuerzas, declaró Junqueras, mientras Aleix Sarri (JxCat) destacó que la autodeterminación vuelve a abrirse camino en Europa y que Cataluña «debe estar ahí».
El acuerdo británico, sin embargo, no es el primer referente. En 2014, el referéndum escocés —aprobado por el Parlamento británico— inspiró el 9-N catalán, pese a que los independentistas escoceses perdieran (55,3% vs. 44,7%). Antes, el nacionalismo catalán miró a Quebec (Canadá), donde la Ley de Claridad (2000) regula los referendos secesionistas. ERC también ha instado al Bloque Nacionalista Galego (BNG) a sumarse, pero sin éxito hasta ahora.
La inestabilidad política del Reino Unido —seis primeros ministros en una década— ha facilitado que los partidos independentistas gobiernen simultáneamente en Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Para Junts y ERC, este contexto refuerza su argumento: si el Estado británico permite votar a sus territorios, España debería hacer lo mismo en Cataluña y País Vasco. La pregunta ahora es si el modelo británico —donde el referéndum depende de la voluntad del Gobierno central— servirá para presionar a Madrid o, por el contrario, se quedará en un ejercicio de coordinación simbólica.







