Tres candidatos para Contencioso, pero el cromo estrella es la presidencia de la Sala Segunda, clave en casos como Ábalos o Ceuta
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) inicia este mes las negociaciones para nombrar a los nueve magistrados del Tribunal Supremo, con la presidencia de la Sala de lo Penal como el premio más disputado. La jubilación en abril de 2027 de Andrés Martínez Arrieta, actual presidente de esa sala, abre una carrera entre conservadores y progresistas para controlar un órgano que juzga a aforados como ministros o exsecretarios generales del PSOE, como José Luis Ábalos (24 años de cárcel) o Santos Cerdán (prisión preventiva).
El bloque conservador, con 10 vocales unidos, tiene ventaja: si no hay acuerdo para un presidente, asumiría en funciones Julián Sánchez Melgar, exfiscal general del Estado en el gobierno de Rajoy. Los progresistas, divididos en dos facciones —una leal al ministro de Justicia, Félix Bolaños, y otra liderada por la presidenta del CGPJ, Isabel Perelló—, necesitan su apoyo para aprobar los nombramientos por tres quintos. La tensión es máxima: el último comunicado de los progresistas, pidiendo a Perelló «autocrítica», fue tachado de deslealtad por la presidenta.
La Sala de lo Penal es clave por su papel en casos judicializados: desde la inhabilitación del fiscal Álvaro García Ortiz hasta el posible salto al Supremo del caso Ceuta. Mientras, la presidencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo —con tres candidatos en liza— podría ser moneda de cambio en el intercambio de apoyos. El CGPJ también enfrenta roces por la renovación de comisiones internas, con dimisiones no admitidas y acusaciones de falta de institucionalidad.
El reparto de plazas en el Supremo no es nuevo: en 2018, el PP intentó nombrar a Manuel Marchena como presidente del CGPJ para controlar la Sala Penal desde el órgano de gobierno, pero el magistrado renunció. Hoy, con el CGPJ renovado en 2024 con 10 vocales por bloque, la batalla se juega en la Sala Segunda, donde los conservadores tienen la sartén por el mango.
La presidenta del CGPJ, Isabel Perelló, espera que los vocales se pongan a negociar para intentar lograr cerrar todos los nombres a lo largo de este primer trimestre. La pieza clave es la presidencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo tras la jubilación de Pablo Lucas. Hay tres candidatos que se disputarán el nombramiento, aunque ya asumen que su nombre formará parte de un intercambio de cromos. La presidenta Perelló confía en que las negociaciones entre los vocales no se bloqueen por los choques y que el cromo estrella, que no está en esta tanda, llegará dentro de siete meses, en abril del 2027, con la jubilación de Andrés Martínez Arrieta, actual presidente de la Sala Segunda (Penal). Ni conservadores ni progresistas quieren dejar pasar esa oportunidad de ganar cuota, aunque los segundos consideran que no deben entrar en estas negociaciones.







