El ministro vincula la oficialidad de las lenguas cooficiales con la ampliación europea y critica al PP por su relación con el PPE
José Manuel Albares ha acusado al ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, de ser «uno de los máximos frenos» para que el catalán, euskera y gallego sean lenguas oficiales en la Unión Europea. Lo hizo durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso, donde respondió a la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, quien cuestionó el apoyo español a Ucrania y vinculó la oficialidad de las lenguas con la ampliación de la UE.
Albares rechazó la conexión entre ambas cuestiones y aseguró que el bloqueo no viene de España, sino de gobiernos europeos del Partido Popular Europeo (PPE), como el italiano. «Si el catalán, euskera y gallego no son oficiales, es porque ustedes piden a esos gobiernos que lo frenen», declaró, dirigiéndose directamente al PP. El ministro también reprochó a la formación conservadora su apoyo a Tajani, a quien calificó de «uno de los máximos frenos» en este proceso.
La polémica surge en un momento clave: el Gobierno español ha vinculado la oficialidad de las lenguas cooficiales al proceso de ampliación de la UE, especialmente con Montenegro como candidato prioritario. En julio de 2025, durante la presidencia danesa, España ya planteó la cuestión, pero la falta de unanimidad la mantuvo fuera del orden del día. Ahora, con el debate sobre la ampliación en marcha, España busca sentar las bases para que, si nuevos países entran en la UE, sus lenguas no se aprueben sin antes resolver la solicitud española.
El ministro también criticó al PP por no exigir explicaciones a Italia tras la prórroga de controles a españoles en fronteras, en referencia a la suspensión del tratado de Schengen. «¿Le han reprochado ustedes que ayer pusieran controles indignos a los españoles? Es una vergüenza», dijo Albares, quien insistió en que el Gobierno sí ha planteado estas cuestiones a las autoridades italianas.
La próxima reunión del Consejo de Asuntos Generales de la UE, prevista para el 22 de septiembre en Bruselas, será clave para avanzar en este tema. Hasta ahora, la estrategia del Ejecutivo ha sido convencer a los países reticentes en silencio, pero ahora apuesta por vincularlo al proceso de ampliación para evitar que se diluya en el debate.







