El fin de FINUL el 31 de diciembre deja un legado de cooperación civil-militar y un futuro incierto en el sur del país, donde persisten tensiones con Israel y Hizbulá
España retira en diciembre su contingente de la misión de paz de la ONU en Líbano (FINAL), la más longeva de sus Fuerzas Armadas, tras dos décadas con 30.000 militares desplegados, 15 víctimas mortales y un legado de cooperación que ahora se enfrenta a un escenario de inseguridad creciente.
El último contingente, de unos 650 efectivos, abandona el país bajo el liderazgo español en el Cuartel General del Sector Este (Margallón) y en la sede de UNI FIL en Nàquera. Su misión, vigilar la línea de separación con Israel (‘blue line’) y garantizar la resolución 1701 de la ONU, finaliza el 31 de diciembre, aunque España asegura que no abandonará el país: la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha confirmado que el Gobierno mantendrá su apoyo al Ejército libanés hasta que las condiciones de seguridad lo permitan.
El atentado de Jiam (2007), con seis muertos —tres españoles—, sigue siendo la peor tragedia. Más reciente, el 3 de junio de 2026, un ataque con morteros en Margallón dejó un casco azul serbio muerto y dos españoles heridos. Mientras, el sur de Líbano enfrenta una escalada de violencia con operaciones israelíes y el desarme de Hizbulá aún sin resolver.
FINAL, creada tras la guerra de 2006, ha sido clave para estabilizar la zona. España, con 650 efectivos actuales, ha impulsado proyectos civiles junto a las Fuerzas Armadas libanesas (LAF), combinando seguridad y desarrollo comunitario. El repliegue en 2027 deja un vacío: sin FINAL, la soberanía libanesa y la tensión con Israel dependerán ahora de acuerdos bilaterales.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Robles han reiterado que España no se retirará del Líbano, pero el fin de la misión de la ONU marca un antes y después. La pregunta ahora es cómo evitar que el vacío de seguridad derive en nuevos conflictos.
El 15 de septiembre de 2006, más de medio millar de militares españoles llegaron a Líbano para participar en la operación de paz de la ONU (FINAL). Desde entonces, más de 30.000 cascos azules han trabajado en estrecha colaboración con el Ejército libanés y la sociedad civil en la misión más longeva de nuestras Fuerzas Armadas. El repliegue de las fuerzas se producirá a lo largo de 2027, con una retirada progresiva que se ha planificado en fases para garantizar la continuidad de la seguridad y la estabilidad en la región.







