La ministra de Defensa visita el CNI tras revelarse que el centro alertó por WhatsApp de la entrada masiva de migrantes, en contraste con la versión de Sánchez y Marlaska
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha reconocido hoy fallos en la gestión de la crisis migratoria de Ceuta del 31 de julio, aunque insistió en que lo ocurrido fue «imprevisible». Durante una visita al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Robles admitió que «todo se puede hacer mejor», una valoración que contrasta con la postura del Gobierno, que hasta ahora ha negado que existieran avisos formales previos al episodio.
El encuentro entre Robles y la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, se produce tras la desclasificación de documentos que revelan que el centro envió alertas a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil antes de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos. Según los informes, las advertencias se transmitieron a través de mensajes de WhatsApp, un canal no oficial que el Gobierno ha criticado por no seguir los cauces protocolarios. Moncloa, liderada por Pedro Sánchez, mantiene que esos mensajes no constituyen alertas «formales» y reprocha al CNI no haber elevado la advertencia por los canales oficiales.
Robles respaldó la actuación del CNI desde el inicio y defendió que sí hubo avisos previos, aunque el centro reconoció que no anticipó la magnitud de la crisis. Su postura choca con la del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y otros miembros del Ejecutivo, que han negado la existencia de informes que anticiparan lo ocurrido. La visita de Robles al CNI, además de incluir reuniones habituales, culminó con la entrega de varias distinciones, según un comunicado escueto de Defensa.
El CNI, dependiente del Ministerio de Defensa, es el órgano de inteligencia civil de España, encargado de recopilar y analizar información para la seguridad nacional. Su papel en la crisis de Ceuta ha puesto de manifiesto tensiones internas en el Gobierno, donde la versión oficial ha variado según el portavoz. Mientras Robles asume errores, Sánchez y Marlaska insisten en que la crisis fue un evento aislado sin previsiones claras, una postura que ahora se ve cuestionada por los documentos desclasificados.
La revelación de los mensajes de WhatsApp también ha reavivado el debate sobre la coordinación entre instituciones. La Guardia Civil, que recibió las alertas, y la Delegación del Gobierno en Ceuta, dependiente del Ministerio del Interior, no han detallado públicamente cómo actuaron tras recibir la información. La crisis dejó más de 6.000 migrantes varados en la ciudad autónoma, colapsando sus recursos y generando una situación de emergencia que aún no ha sido resuelta del todo.
Lo que está en juego ahora es la credibilidad del Gobierno. Mientras la oposición, especialmente el PP, exige explicaciones y responsabilidades, el Ejecutivo intenta contener los daños con declaraciones contradictorias. Robles, al admitir fallos, abre una grieta en la línea oficial, pero sin asumir una responsabilidad clara. La pregunta que queda en el aire es si este reconocimiento será suficiente para calmar el malestar ciudadano y político, o si la crisis de Ceuta dejará secuelas más profundas en la gestión de fronteras y en la confianza en las instituciones.







