La región encara la nueva etapa del SAAD con cerca de 124.000 prestaciones y servicios activos y experiencia en políticas de permanencia en el entorno
El Gobierno de Castilla-La Mancha afronta la nueva etapa del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) con más de 82.700 personas atendidas y cerca de 124.000 prestaciones y servicios activos. Así lo recoge la información difundida este 18 de septiembre de 2026 sobre la situación de la dependencia en la comunidad autónoma.
La región llega a este nuevo ciclo con experiencia acumulada en políticas de autonomía, proximidad y permanencia en el entorno. Esos tres criterios adquieren ahora un peso renovado en la legislación estatal que regula el sistema.
El SAAD es el entramado público que reconoce y financia la atención a personas que no pueden valerse por sí mismas. Lo integran las comunidades autónomas, que gestionan las prestaciones, y la Administración General del Estado, que fija el marco común y aporta financiación. La norma estatal de referencia es la Ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.
Esa ley organiza la atención en tres grados según la intensidad de los cuidados que necesita cada persona. A partir de ahí, las comunidades despliegan servicios como la ayuda a domicilio, los centros de día, la teleasistencia o las residencias, además de prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar.
Qué mide la cifra de 82.700 personas atendidas
El dato de personas atendidas cuenta a quienes tienen reconocida una prestación o servicio del sistema, no al total de solicitudes presentadas ni a las personas que esperan resolución. La cifra de cerca de 124.000 prestaciones y servicios activos es superior a la de beneficiarios porque una misma persona puede recibir varias a la vez, por ejemplo ayuda a domicilio y teleasistencia.
Esa diferencia entre personas y prestaciones es habitual en el funcionamiento del SAAD. Refleja que la atención a la dependencia rara vez se resuelve con una sola medida y suele combinarse según el grado reconocido y las circunstancias del hogar.
El giro hacia la permanencia en el entorno
La nueva etapa del sistema pone el acento en que las personas puedan seguir viviendo en su casa y su entorno el mayor tiempo posible. Ese enfoque se apoya en servicios de proximidad y en la adaptación de la vivienda, frente al modelo que priorizaba el ingreso en residencias.
Castilla-La Mancha acumula experiencia en ese tipo de políticas, según la información difundida. Ese bagaje es el que la comunidad pone por delante ante el nuevo marco legal estatal.
El sistema de dependencia arrastra desde su puesta en marcha un debate recurrente sobre la financiación y las listas de espera. Las comunidades reclaman al Estado que asuma una parte mayor del coste, mientras el Ejecutivo central defiende que el reparto actual ya cubre el nivel mínimo garantizado.
En ese pulso, la posición de cada comunidad se mide por dos indicadores: cuántas personas tiene atendidas y cuánto tarda en resolver los expedientes. La cifra de Castilla-La Mancha se sitúa en ese contexto de gestión compartida entre administraciones.







