La organización agraria alerta de que la futura política agrícola europea podría dejar fuera a miles de agricultores que siguen activos pese a su edad
Asaja Córdoba ha exigido al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que use su influencia para evitar que la Política Agraria Común (PAC) 2028-2034 excluya a los agricultores jubilados que siguen trabajando en el campo. La organización considera que esta medida, que ya se baraja en los borradores europeos, pondría en riesgo el relevo generacional y la viabilidad de miles de explotaciones familiares.
Fernando Adell, presidente de Asaja Córdoba, ha recordado que Planas ya se ha pronunciado a favor de mantener las ayudas a estos agricultores en declaraciones recientes. Sin embargo, la organización agraria advierte de que su postura debe traducirse en una defensa firme durante las negociaciones europeas, donde actualmente se discute una propuesta que automáticamente excluiría a los jubilados del acceso a las subvenciones, independientemente de su actividad real en el campo.
Asaja Córdoba subraya que muchos de estos agricultores siguen gestionando sus explotaciones, contribuyendo a evitar el abandono de tierras y facilitando el relevo generacional. Según la organización, prescindir de este colectivo podría acelerar la pérdida de superficie agrícola, un problema crítico en Andalucía, donde el sector depende de estas explotaciones para mantener la producción y el empleo rural.
La PAC 2028-2034, que aún está en fase de negociación, será clave para el futuro del campo español. Las ayudas europeas representan el 40% de los ingresos de los agricultores andaluces, según datos previos de la Junta. Por ello, Asaja Córdoba ha anunciado que vigilará de cerca los borradores y presionará a las administraciones para que defiendan una PAC que no deje atrás a nadie, independientemente de su edad.
La organización también ha recordado que Andalucía es la comunidad autónoma con mayor número de agricultores jubilados activos, superando los 15.000 según los últimos datos de la Consejería de Agricultura. Muchos de ellos combinan su pensión con el trabajo en el campo, lo que les permite mantener sus tierras en producción y evitar su venta o abandono.







