La decisión elimina a Caracas de los países que incumplen compromisos antidroga, pero mantiene a Bolivia, Birmania y Colombia en la lista; Trump vincula el cambio a la destitución de Maduro y al desmantelamiento del ‘Tren de Aragua’
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha retirado a Venezuela de la lista de países que, según Washington, incumplen sus obligaciones en la lucha contra el narcotráfico. La decisión, anunciada este miércoles 16 de septiembre de 2026, forma parte de un documento oficial del Departamento de Estado que actualiza el listado para el año fiscal 2027 y refleja un giro en la política estadounidense hacia Caracas, ahora bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez.
Venezuela deja así de figurar en la categoría de naciones que han incumplido «de manera demostrable» sus compromisos internacionales en materia antidroga, aunque sigue apareciendo en la lista más amplia de «países de tránsito o producción de drogas ilícitas». Trump justifica la medida en el documento oficial al señalar «avances positivos» bajo la gestión de Rodríguez, como la «eliminación de Niño Guerrero», líder del cartel del Tren de Aragua, y la cooperación con Washington para desmantelar grupos narcoterroristas.
La lista de países que sí siguen siendo señalados por incumplir sus obligaciones antidroga incluye a Afganistán, Bolivia, Birmania y Colombia, entre otros. Trump destaca en el texto que la asistencia de EE.UU. a estos tres últimos es «vital para los intereses nacionales» de su país, mientras que para Venezuela subraya que «los drásticos cambios políticos en Sudamérica» han abierto «oportunidades históricas» para la colaboración bilateral.
El documento oficial, titulado *Determinación presidencial sobre los principales países de tránsito o producción de drogas ilícitas*, especifica que los criterios para incluir a un país en esta lista son el incumplimiento demostrado de acuerdos internacionales y las medidas exigidas por la legislación estadounidense en materia antidroga. En el caso de Venezuela, Trump aclara que la decisión responde a «progresos continuos y cuantificables» en la lucha contra el narcotráfico, aunque advierte que su Gobierno «espera ver avances adicionales» en el desmantelamiento de redes criminales.
La medida llega en un contexto de tensiones geopolíticas en la región, donde países como Bolivia y Colombia siguen bajo escrutinio de Washington por su supuesta conexión con el tráfico de drogas hacia EE.UU. Mientras, Venezuela había sido incluida en la lista desde 2015, bajo la presidencia de Nicolás Maduro, a quien Trump califica en el documento como un «exdictador ilegítimo y narcotraficante».
El cambio de postura de Trump hacia Caracas también coincide con el reconocimiento internacional de Rodríguez como presidenta interina, tras la destitución de Maduro en 2025. Sin embargo, la decisión no implica un levantamiento total de sanciones, que siguen vigentes en otros ámbitos económicos y políticos.
El marco legal: cómo funciona la lista de narcotráfico de EE.UU.
La lista de países que incumplen sus obligaciones antidroga es un mecanismo creado por la ley estadounidense de 1986 (*Foreign Narcotics Kingpin Designation Act*), que permite al presidente identificar naciones que no cooperan con las políticas de control de drogas de Washington. Los países incluidos en esta lista enfrentan restricciones en la ayuda económica y militar de EE.UU., aunque no necesariamente sanciones comerciales directas.
El proceso de inclusión o exclusión se basa en informes anuales del Departamento de Estado, que evalúan el cumplimiento de tres criterios clave: la adopción de leyes antidroga, la cooperación con EE.UU. en operaciones conjuntas y la reducción efectiva de cultivos y tráfico de drogas. Venezuela había sido añadida a la lista en 2015 por su supuesta tolerancia con los cárteles, especialmente el Tren de Aragua, que opera en la frontera con Colombia.
La decisión de Trump de retirar a Venezuela no es automática: debe ser aprobada por el Congreso estadounidense, aunque en la práctica el presidente tiene amplia discrecionalidad para modificar la lista sin necesidad de votación. En casos anteriores, como el de México en 2019, la exclusión de la lista de incumplidores se produjo tras una mejora demostrable en la cooperación antidroga, aunque el país siguió en la lista general de «países de tránsito».
Implicaciones políticas: ¿qué gana y qué pierde cada actor?
Para el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, la exclusión de la lista de incumplidores es un triunfo propagandístico que refuerza su legitimidad internacional, especialmente en un momento en que busca consolidar alianzas en Sudamérica. La administración de Rodríguez ha venido promoviendo una imagen de «ruptura con el pasado» de Maduro, y este movimiento de Trump puede interpretarse como un respaldo a su gestión, aunque sin implicar un reconocimiento diplomático pleno.
En el plano interno, la medida podría debilitar a la oposición venezolana, que ha criticado la falta de avances reales en la lucha contra el narcotráfico. Grupos como el partido Vente Venezuela, liderado por María Corina Machado, podrían argumentar que la exclusión de la lista es prematura, dado que el cartel del Tren de Aragua sigue activo y que otras redes criminales operan con impunidad en zonas fronterizas.
Para Estados Unidos, la decisión responde a una estrategia más amplia de Trump de «recuperar influencia» en Latinoamérica, especialmente tras el acercamiento a líderes como Jair Bolsonaro en Brasil y Luis Arce en Bolivia. Al mismo tiempo, mantener a Bolivia, Birmania y Colombia en la lista envía un mensaje claro a estos países: cualquier mejora en la cooperación antidroga será recompensada, pero el incumplimiento tendrá consecuencias. En el caso de Bolivia, por ejemplo, el Gobierno de Luis Arce ha sido criticado por su supuesta lentitud en la erradicación de cultivos de coca, clave para la producción de cocaína.
En Colombia, donde el presidente Gustavo Petro ha impulsado un diálogo con grupos armados, la inclusión en la lista de incumplidores podría generar tensiones. Petro ha denunciado en repetidas ocasiones que EE.UU. «Condiciona su ayuda» a políticas que no siempre son compatibles con su agenda de paz. La permanencia de Colombia en la lista, pese a los avances en desmovilización de grupos como las FARC, refleja las diferencias entre las prioridades de Bogotá y Washington.
Finalmente, para los cárteles y redes criminales en la región, la exclusión de Venezuela de la lista de incumplidores podría interpretarse como una señal de que el Gobierno de Rodríguez está dispuesto a negociar o tolerar ciertas actividades a cambio de beneficios diplomáticos. Sin embargo, la permanencia de Venezuela en la lista general de «países de tránsito» indica que EE.UU. sigue vigilante, y cualquier retroceso en la lucha antidroga podría llevar a una reincorporación rápida a la lista de incumplidores.
La decisión de Trump también llega en un momento clave para las elecciones presidenciales estadounidenses de 2028, donde la gestión de la seguridad fronteriza y el control de drogas será un tema central. Al retirar a Venezuela de la lista de incumplidores, Trump busca presentar su política exterior como «exitosa» en la región, aunque analistas señalan que los resultados reales en la reducción del narcotráfico aún están por verse.






