Trump retira al país sudamericano de la lista de gobiernos que ‘fracasan de forma demostrable’ en la lucha antidroga, aunque sigue en la categoría de principales productores o tránsito de estupefacientes
Donald Trump ha decidido **reducir** las sanciones de EE.UU. contra Venezuela en materia de narcotráfico, aunque mantiene al país en la lista de **principales productores o tránsito de drogas**. Según la decisión anunciada este lunes, el gobierno estadounidense ha retirado a Venezuela de una segunda categoría —la de países que ‘fracasan de forma demostrable’ en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales contra el narcotráfico—, que conlleva sanciones más severas.
La medida, publicada en el Federal Register, refleja un **cambio de postura** respecto a la administración anterior de Joe Biden, que había endurecido las restricciones contra Caracas. Trump justifica el movimiento como un **reconocimiento de avances** en la cooperación antidroga, aunque sin especificar qué acciones concretas de Venezuela han llevado a esta revisión.
La distinción entre ambas categorías es clave: mientras la primera (países de ‘fracaso demostrable’) activa sanciones económicas y diplomáticas automáticas, la segunda —donde sigue Venezuela— obliga a los gobiernos a **reportar públicamente** sus esfuerzos para combatir el tráfico de drogas, sin penalizaciones directas. Este mecanismo, establecido en la Ley de Control de Sustancias Peligrosas de 2000, permite a Washington presionar sin cortar por completo las relaciones comerciales.
El contexto de las sanciones a Venezuela
Venezuela lleva **más de una década** en el punto de mira de EE.UU. por su papel en el narcotráfico, especialmente desde que el gobierno de Nicolás Maduro permitiera el uso de su territorio para el tráfico de cocaína hacia Europa y África. En 2015, la administración de Barack Obama incluyó al país en la lista de ‘narco dictaduras’, y en 2020, bajo Biden, se agravó la presión con sanciones a empresas vinculadas al régimen y a altos cargos como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino.
La decisión de Trump, sin embargo, **no elimina del todo las restricciones**: Venezuela sigue en la categoría de ‘países de preocupación principal’, lo que obliga a Washington a **monitorear** sus avances en materia antidroga. Además, el Departamento de Estado debe presentar un informe anual detallando los progresos —o la falta de ellos— del gobierno venezolano, un requisito que podría reabrir el debate en el futuro.
¿Qué implica este movimiento para Maduro y la región?
Para Nicolás Maduro, la salida de la categoría de ‘fracaso demostrable’ es un **alivio político y económico**, ya que reduce el riesgo de nuevas sanciones unilaterales. Sin embargo, el gobierno venezolano **no ha reaccionado oficialmente** a la noticia, lo que sugiere cautela ante posibles cambios futuros. En la región, el anuncio podría interpretarse como un **intento de Trump de mejorar su imagen** en Latinoamérica antes de las elecciones de 2028, especialmente en países como Colombia o México, donde el narcotráfico sigue siendo un tema sensible.
La medida también tiene implicaciones para la **estrategia antidroga de EE.UU. en la región**. Al mantener a Venezuela en la lista de ‘países de preocupación’, Washington sigue enviando un mensaje claro: aunque reconoce algunos avances, **no confía plenamente** en las acciones del gobierno de Maduro. Esto podría limitar la cooperación bilateral en otros ámbitos, como la seguridad o la ayuda humanitaria, donde Venezuela ha sido históricamente un aliado incómodo para Washington.
En el Congreso estadounidense, la decisión ha generado **divisiones**. Mientras algunos republicanos la ven como un paso necesario para ‘desescalar’ la tensión, demócratas y grupos de derechos humanos advierten que **podría debilitar los esfuerzos** para combatir el crimen organizado en la región. La próxima evaluación, prevista para 2027, será clave para determinar si Venezuela logra consolidar —o pierde— los avances que justificaron este cambio.







