Washington prorroga las sanciones que niegan visados a miembros de la OLP y funcionarios de la Autoridad Palestina por falta de reformas y por pagar estipendios a terroristas
Estados Unidos prorrogará las sanciones que deniegan visados a los miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y a los funcionarios de la Autoridad Palestina (AP). El anuncio lo hizo este miércoles el Departamento de Estado. La decisión impide a Mahmud Abbas, presidente de la AP, estar presente en la Asamblea General de Naciones Unidas que se celebra en Nueva York.
La diplomacia estadounidense justificó la medida en la «falta de reformas» de ambas entidades, contraria a los compromisos adquiridos con Washington. También alegó «actividades continuas que socavan las perspectivas de paz». El comunicado oficial invoca el «interés nacional» para «imponer consecuencias y exigir responsabilidades a la OLP y a la AP por glorificar el terrorismo».
El Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio, acusa a estas organizaciones de «continuar pagando estipendios a terroristas». Añade que glorifican actos de terrorismo en declaraciones públicas y en libros de texto escolares. La cartera no quiso comentar en concreto, a petición de Europa Press, la exclusión de Abbas.
Washington reprocha además a la OLP y a la AP «emprender acciones para internacionalizar el conflicto israelí-palestino». Menciona en concreto el Tribunal Penal Internacional (TPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ). También les atribuye «intentar eludir las negociaciones buscando un reconocimiento unilateral».
La única excepción que mantiene Estados Unidos es la «exención vigente para el personal notificado como parte de la Misión de Observación de la OLP ante las Naciones Unidas». El Departamento de Estado dice que así se confirmó en determinaciones anteriores. Con ello, solo se facilita una presencia reducida de la AP y la OLP en la cita anual de Nueva York.
Qué papel juega la Misión de Observación ante la ONU
La Misión Permanente de Observación de Palestina ante Naciones Unidas es la oficina que representa a la AP y a la OLP en el sistema multilateral. Su estatus es el de Estado observador no miembro, una condición que le permite participar en los debates de la Asamblea General sin derecho a voto. Esa condición no equivale a un reconocimiento pleno como Estado miembro, que requiere el aval del Consejo de Seguridad y después de la Asamblea.
La exención que Washington mantiene para el personal de esa misión permite que la representación palestina siga operando en Nueva York. Sin embargo, la negativa de visados a Abbas y a otros cargos de la AP y la OLP limita la presencia política de alto nivel en la Asamblea General. La medida se produce en un momento en que la AP afronta presiones internas y externas sobre su legitimidad como interlocutor.
El pulso por el reconocimiento unilateral
El reproche estadounidense al «reconocimiento unilateral» conecta con una tendencia sostenida en los últimos años. Varios países europeos han reconocido el Estado palestino sin esperar a un acuerdo negociado con Israel. España lo hizo en 2024 junto a Irlanda y Noruega. Ese movimiento fue rechazado por Washington, que defiende que el estatus de Estado debe alcanzarse mediante negociación directa entre las partes.
La mención al TPI y a la CIJ también tiene recorrido. La AP ha respaldado las actuaciones de ambas cortes sobre el conflicto. El TPI investiga desde 2021 posibles crímenes de guerra en los territorios palestinos. La CIJ se pronunció en 2024 sobre las consecuencias legales de la ocupación. Estados Unidos considera que esas vías internacionalizan el conflicto y restan espacio a la negociación bilateral.
El pago de estipendios a presos y familias de fallecidos es otro punto de fricción de largo recorrido. La legislación estadounidense ya condiciona parte de su ayuda a la AP a que cese esos pagos. La AP sostiene que son un sistema de asistencia social, no un incentivo al terrorismo. Esa discrepancia ha bloqueado avances en la relación bilateral durante años.
Qué se juega cada actor en la Asamblea General
Para Abbas, la ausencia en Nueva York supone perder la tribuna anual donde suele exponer la causa palestina ante la comunidad internacional. Para Washington, la medida refuerza su posición ante Israel, su principal aliado en la región, y responde a las críticas internas por no endurecer más su política hacia la AP. Para la ONU, el caso reabre el debate sobre el uso del visado como herramienta de presión política sobre un Estado observador.
La decisión llega además en un contexto de guerra en Gaza y de negociaciones fragmentadas sobre un alto el fuego. La exclusión de Abbas de la Asamblea General reduce los canales diplomáticos disponibles en un momento de alta tensión. La AP, que gobierna partes de Cisjordania, queda relegada a una presencia técnica en la cita multilateral.







