El PP rechaza el reparto de menores entre autonomías y acusa al Gobierno de Sánchez de ignorar el pacto UE; Vivas responde con un ‘Eso, a Vivas’ en el Congreso
Alberto Núñez Feijóo ha convertido la crisis de Ceuta en un frente europeo, con una delegación del Partido Popular Europeo (PPE) —incluido su presidente, Manfred Weber— acompañándolo el próximo lunes a la ciudad autónoma. La estrategia busca presionar a Bruselas para que reconozca la crisis como un asunto de frontera europea, no solo española, y culpar directamente a Marruecos de la avalancha migratoria del 24 de julio, que dejó más de 10.000 personas en Ceuta en solo dos días.
El PP rechaza aplicar las mismas reglas que en crisis anteriores —como la de Canarias en 2024—, donde comunidades autónomas con gobiernos populares se negaron a acoger migrantes. Esta vez, Feijóo argumenta que Ceuta no es un caso aislado, sino una amenaza híbrida orquestada por Rabat, como ya denunció el partido en un comunicado que acusó a Marruecos de acción u omisión en la crisis. La propuesta de incluir Ceuta y Melilla en el Comité Europeo de las Regiones —recogida incluso por Pedro Sánchez en el Congreso el 3 de septiembre— refuerza esa línea.
El enfrentamiento con el Gobierno escaló esta semana con declaraciones cruzadas entre Sánchez y el presidente de la Asamblea de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP). Sánchez respondió con un seco «Eso, a Vivas» cuando periodistas le preguntaron por el futuro de los menores migrantes, en un pleno del Congreso donde el PP votó a favor de ayudas por 300 millones de euros para Ceuta —aunque rechazó una propuesta de Vox para repartir a los menores entre autonomías—. Solo Vox (rechazo) y Junts (abstención) votaron en contra.
El PP también reprobó al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por su gestión de la crisis, mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya se refirió a Ceuta como «frontera europea» en el Parlamento de Estrasburgo. La tensión refleja un patrón: en 2024, Santiago Abascal (Vox) rompió coaliciones con el PP en varias autonomías por negarse a acoger migrantes. Ahora, el PP repite el guion, pero con un giro: internacionalizar el conflicto para evitar que España asuma sola el coste político.







