La formación repite su apuesta por la retórica radical tras el fracaso de Basha Change en las municipales de 2023
Laure Vega, diputada de la CUP, será la candidata de la formación a la alcaldía de Barcelona tras ser ratificada por las asambleas del partido este sábado. La decisión busca revertir el fracaso electoral de la candidatura de Basha Change en las municipales de 2023, que quedó fuera del consistorio y generó una crisis interna por su enfoque en reivindicaciones de corte woke.
Vega encarna el perfil tradicional de la CUP, vinculado a la movilización callejera y a declaraciones polémicas. En mayo de este año, justificó la violencia contra los Mossos d’Escuadra durante los disturbios en Salt, ciudad con alta población inmigrante. Desde la tribuna parlamentaria, afirmó: *»En Cataluña, tirar piedras a los Mossos y quemar contenedores es algo cultural propio. Enhorabuena a la comunidad musulmana de Salt por su plena integración»*. Sus palabras, inicialmente presentadas como una lectura irónica de un tuit de humor, desencadenaron una polémica que llevó al PP a pedir un informe al Parlament por presunta incitación a la violencia.
La CUP no tiene representación en el Ayuntamiento de Barcelona desde 2019, cuando quedó fuera de los comicios tanto en esa fecha como en 2023. La candidatura de Vega se presentará oficialmente el 17 de octubre, aunque el proceso de ratificación interna aún no ha concluido. La formación, conocida por su estructura asamblearia y lentitud en la toma de decisiones, podría confirmar la lista definitiva esta semana.
El regreso de Vega al primer plano refleja la estrategia de la CUP para recuperar influencia en Barcelona, donde su discurso radical ha perdido apoyo en las urnas. Sin embargo, su candidatura llega en un contexto de polarización política, donde declaraciones como las de Salt podrían volver a generar tensiones con las fuerzas institucionales y los partidos mayoritarios.







