ERC y Comuns piden soluciones urgentes; PP y Vox rechazan su discurso y exigen cese de consellers; solo el PSC apoya su propuesta de pacto educativo
Salvador Illa, president de la Generalitat de Cataluña, ha recibido este martes críticas unánimes de la oposición por su discurso del lunes, acusado de «triunfalismo», «falta de ambición» y «desconexión de la realidad». Solo el PSC ha respaldado su propuesta de un gran pacto educativo, mientras partidos como Junts, ERC, Comuns, PP y Vox exigen cambios urgentes, desde cese de consellers hasta inversiones concretas en infraestructuras.
El discurso de Illa, pronunciado en el ecuador de su mandato, ha sido tachado de «autocomplaciente» por Elisenda Alamán, secretaria general de ERC, quien cuestionó su falta de conexión con problemas reales como la climatización de aulas o la precariedad de las familias. Alamán advirtió que, sin un concierto económico —exigencia clave de Junts—, Cataluña no alcanzará el objetivo del 6% del PIB en educación. Jordi Turull, de Junts, acusó a Illa de «vender humo» hasta ahora y condicionó su participación en el pacto a esa reforma fiscal, algo que el Govern descarta frontalmente.
Desde la izquierda, Jéssica Albiach, líder de Comuns, calificó el discurso de «optimista» y exigió acelerar el plan de climatización de aulas de cuatro a dos años. La CUP, por su parte, criticó la falta de soluciones concretas y denunció que el Govern «hace aguas por todos lados». Xavier Pellicer, diputado de la CUP, cuestionó la necesidad misma del pacto educativo: que están cansados de proclamas y que hacen falta hechos.
La derecha no fue menos dura. Juan Fernández, secretario general del PP, reprochó a Illa centrarse en «anuncios» mientras Cataluña enfrenta un «desbarajuste», y propuso cesar a consellers «incompetentes». Vox, por su parte, acusó al president de usar el discurso como «propaganda», mientras Alianza Catalana criticó su visión de una «Catalunya gris y castellana», ajena a sus aspiraciones independentistas. Aunque todos los partidos, incluso los más críticos, han confirmado su disposición a reunirse con el Govern para abordar la crisis educativa, las condiciones varían: desde exigir mayor inversión hasta demandar cambios políticos previos.
El Govern aún no ha concretado cuándo convocará estas reuniones, pero ha dejado claro que todos los partidos —incluidos Vox y Alianza Catalana— estarán invitados. Mientras, el debate se centra en si el discurso de Illa fue un intento real de buscar consenso o un ejercicio de comunicación sin contenido. Lo cierto es que, sin avances en financiación o cese de consellers, el pacto educativo enfrenta obstáculos políticos y técnicos antes de su posible materialización.







