El Partido del Centro, clave en la aritmética parlamentaria, rechaza negociar con los conservadores Moderados para evitar un gobierno con apoyo de la ultraderecha
Cannes Hervieu, secretario del Partido del Centro sueco, ha rechazado este lunes negociar una coalición con los conservadores Moderados tras las elecciones legislativas, alegando que Suecia no quiere un gobierno con apoyo de la extrema derecha. La decisión deja al bloque de izquierdas —formado por el Partido Socialdemócrata, Verdes y Partido del Centro— como única opción viable para formar gobierno, con una mayoría de solo tres escaños.
Hervieu justificó su postura citando el riesgo de que una alianza con los Moderados —partido que coqueteó con los Demócratas Suecos (SD), formación de extrema derecha— permitiera la entrada de estos últimos en el gobierno. La victoria del bloque de izquierdas, que depende en gran medida del voto de ciudadanos de origen no europeo, refleja un cambio en el panorama político sueco, donde el rechazo a políticas nacionalistas ha sido decisivo.
El resultado electoral consolida una tendencia observada en los últimos años: el ascenso de partidos de izquierda y el declive de la extrema derecha, aunque esta última sigue siendo un actor relevante en el debate político. La formación de gobierno ahora dependerá de cómo se articule esta mayoría frágil, con el Partido del Centro como bisagra entre las fuerzas progresistas y las conservadoras.
La decisión de Hervieu, que ha sido interpretada como un rechazo a cualquier pacto que implique ceder terreno a la ultraderecha, podría tener implicaciones en la política migratoria y de seguridad, dos de los ejes que los Demócratas Suecos han priorizado en su agenda. Mientras, los Moderados, liderados por Ulf Kristersson, se ven obligados a replantear su estrategia tras perder las elecciones pese a haber intentado atraer el voto de la extrema derecha.
El contexto sueco refleja tensiones similares a las observadas en otros países europeos, donde el voto de la población inmigrante y sus descendientes ha sido clave para definir mayorías parlamentarias. En este caso, la diferencia de solo tres escaños subraya la polarización del sistema político y la dificultad para formar gobiernos estables sin alianzas amplias.
El intento de los Demócratas Suecos de negociar con los Moderados antes de las elecciones se vio frustrado cuando el secretario del Partido del Centro se negó a ceder espacio a la ultraderecha, reforzando la posición de que la coalición con la SD sería inaceptable. Este rechazo también subraya la importancia del voto de origen no europeo, que en las últimas elecciones representó el 12 % de los escaños y fue decisivo para la mayoría del bloque de izquierdas.
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