La Casa Blanca buscaba atraer inversiones para reconstruir el sistema energético cubano, pero la negociación fracasó por diferencias irreconciliables
Donald Trump y su Administración exploraron durante meses un acuerdo con el régimen cubano para garantizar suministro de petróleo estadounidense y atraer inversiones privadas al sistema energético de la isla, a cambio de facilitar la salida del poder de Miguel Díaz-Canel. La negociación, que incluía la apertura de la petrolera estatal Cupet al capital privado, fracasó por diferencias irreconciliables, según revela una exclusiva de The Miami Herald.
El acuerdo, que habría permitido a Cuba reconstruir su castigado sistema energético, exigía como contrapartida la liberalización de Cupet —controlada actualmente por el Partido Comunista— y la creación de un mecanismo para facilitar la transición política, algo que la Casa Blanca consideraba clave para impulsar reformas económicas. Fuentes cercanas a las negociaciones señalaron que la Administración Trump consideraba a Díaz-Canel un obstáculo para cualquier cambio estructural en la isla.
La propuesta, que se gestó en los últimos meses de la presidencia de Trump, nunca llegó a materializarse. Según el informe, la falta de voluntad del régimen cubano para ceder control sobre Cupet y la resistencia a cualquier cambio en la estructura de poder del Partido Comunista fueron los principales escollos. La negociación se estancó sin que se alcanzara un consenso, dejando sin efecto las conversaciones.
El fracaso de este acuerdo refleja la tensión persistente entre Washington y La Habana, donde las sanciones económicas y las diferencias políticas han bloqueado cualquier avance en las relaciones bilaterales durante años. La administración Trump, conocida por su postura dura contra el régimen cubano, buscaba con esta propuesta un enfoque pragmático: combinar ayuda energética con reformas políticas, algo que no encontró eco en el gobierno de Díaz-Canel.
La revelación llega en un contexto de creciente presión internacional sobre Cuba, donde la crisis económica y energética ha profundizado las tensiones internas. La dependencia de combustibles importados y la falta de inversiones extranjeras han agravado la situación, pero hasta ahora ningún gobierno estadounidense había planteado un intercambio tan explícito entre ayuda económica y cambios políticos.
Según la exclusiva, la Casa Blanca calificó a Díaz-Canel como incapaz de sacar al país de su crisis, lo que motivó la propuesta de apertura de Cupet y la búsqueda de un mecanismo para facilitar la transición política. Esta valoración de la administración Trump subrayó la urgencia de un cambio estructural en la isla, aunque el régimen cubano mantuvo su postura de resistencia a cualquier ceder control sobre la petrolera estatal.







