Pablo González-Gasca, exmilitante de Vox, revela cómo el partido intentó controlar la asociación juvenil con una acusación infundada por robo de fondos para víctimas de la riada valenciana
Pablo González-Gasca, líder de la asociación juvenil Revuelta, ha confirmado que la denuncia presentada por Vox en 2025 contra su organización —por presunto desvío de fondos destinados a víctimas de la riada valenciana— era falsa. La Fiscalía de Madrid archivó el caso en abril, pero el daño ya estaba hecho: la acusación, impulsada desde la cúpula del partido, buscaba desprestigiar a Revuelta para integrarla en la estructura de Vox, según detalla Gasca en una entrevista a *The Objective*.
El origen del conflicto se remonta al 19 de marzo de 2025, cuando Kiko Méndez-Monasterio, asesor de Santiago Abascal, exigió en una cena en la librería-taberna Casamata (Madrid) que Revuelta se subordinara a Vox. Gasca rechazó la propuesta, lo que desencadenó una campaña de desprestigio. Los audios filtrados a *The Objective* revelan que Javier Esteban y Arturo Villa —miembros de Vox— admitieron que la denuncia era un chantaje para forzar la entrega de la asociación. «Nos dijeron: *¿Sois Vox o no?*», recuerda Gasca, quien asegura que la cúpula del partido buscaba controlar Revuelta por su independencia y su capacidad para movilizar fondos sin ataduras partidistas.
El acoso no se limitó a lo legal. Gasca denuncia amenazas de muerte en su domicilio en mayo de 2026, vinculadas a cuentas en redes sociales que criticaban a Vox —aunque él niega gestionarlas—. Además, su pareja recibió fotos manipuladas para insinuar una infidelidad, táctica que el líder de Revuelta califica de «humillación sistemática». A pesar de trabajar en Vox como responsable de marketing digital y formar parte de su comité de empresa, el partido no ha pedido perdón públicamente por el caso. Gasca, en paro y a la espera de una indemnización por despido, acusa a la formación de haber convertido el miedo en herramienta de control interno.
Revuelta, que actuó de forma autónoma durante la dana (2024) y la invasión de Ceuta (2026) sin banderas partidistas, ha recuperado protagonismo. El pasado domingo, Gasca organizó en Madrid un acto con figuras como Juan García-Gallardo (exvicepresidente de Castilla y León) y Sōhei Kamiya (presidente del partido japonés Sanseitō), lo que ha generado recelos en Vox por el riesgo de una escisión a su derecha. Gasca critica que el partido, pese a su discurso antiestablishment, ha cedido en gobiernos autonómicos como Aragón y Castilla y León, lo que, según él, deslegitima su discurso moral.
El líder de Revuelta también ha anunciado acciones legales contra miembros de la cúpula de Vox por acoso laboral, mientras pide perdón a las víctimas de la riada valenciana, a quienes considera traicionadas por el uso político de su sufrimiento. «No puede decirse partido de las víctimas quien permite que se especule con su dignidad», declaró Gasca, quien, pese a todo, mantiene que su paso por Vox tuvo aspectos positivos, aunque se arrepiente de haber «blanqueado» a figuras que luego derivaron en «almas oscuras».







