El gobernador Bill Lee ordena una investigación exhaustiva tras el episodio sin protocolo en el corredor de la muerte, donde Pike respiró durante casi una hora tras las inyecciones
Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee (EE.UU.), se convirtió el miércoles en el primer caso documentado en el estado donde un reo sobrevive a dos dosis letales de pentobarbital durante una ejecución. El gobernador Bill Lee suspendió inmediatamente todas las ejecuciones previstas para 2026 y ordenó una investigación «exhaustiva» tras el fallo, que dejó a Pike en estado crítico sin que sus abogados conozcan su evolución médica.
Pike, condenada en 1996 por asesinato y en el corredor de la muerte desde hace casi 25 años, era la primera mujer ejecutada en Tennessee en 200 años. Su caso se sumó a una crisis de credibilidad en el sistema penal del estado: testigos escucharon su respiración durante casi una hora tras recibir las inyecciones, un episodio que los periodistas presentes calificaron de «sin precedentes» al no existir un protocolo claro para manejar ejecuciones fallidas.
La suspensión afecta directamente a Gary Wayne Sutton, cuya ejecución estaba programada para el 3 de diciembre. Según el Centro de Información de la Pena de Muerte, Tennessee había ejecutado a 121 personas desde 1977, pero el caso de Pike plantea dudas sobre la fiabilidad del método y la formación del personal. El Tribunal Supremo de EE.UU. levantó horas antes una suspensión federal que había paralizado temporalmente la ejecución, pero el fallo técnico obligó a Lee a actuar.
El episodio revivió el debate sobre la pena de muerte en EE.UU., donde 11 estados ya la han abolido. Pike, de 55 años, fue condenada por el asesinato de su exnovio en 1995, un caso que generó controversia por la falta de pruebas físicas y testimoniales sólidas. Su supervivencia, además de cuestionar los protocolos, expone la vulnerabilidad de un sistema donde el 60% de los condenados a muerte son personas de color, según datos del Centro de Información.






