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Sánchez triplica el gasto en Defensa hasta el 2% del PIB tras tacharlo de prescindible

Robles – si Ceuta se siente abandonada, es por un error del Gobierno
La Moncloa - Gobierno de España (Pool Moncloa)
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El Gobierno aprueba 15 nuevos programas de modernización militar en 2026, pero las Fuerzas Armadas alertan de carencias críticas en munición y drones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha elevado el presupuesto del Ministerio de Defensa hasta los 33.743 millones de euros en 2025 —el 2% del PIB—, tres veces más que los 11.172 millones de su primer año en la Moncloa, según datos de la OTAN. Este incremento contrasta con sus declaraciones previas a 2018, cuando calificó el departamento de «prescindible» en una entrevista con El Mundo.

La invasión rusa de Ucrania en 2022 aceleró el aumento del gasto, superando las reticencias iniciales de sus socios de Gobierno, Unidas Podemos y Sumar. Sin embargo, España sigue a la cola de la OTAN en inversión militar. En la cumbre de 2025, los aliados acordaron elevar el gasto básico al 3,5% del PIB, pero Sánchez aseguró al secretario general, Mark Rutte, que el país cumpliría sus compromisos sin aumentar el porcentaje. Un mando militar consultado por El Mundo duda de esta viabilidad: «Las capacidades comprometidas se incorporan de forma gradual, pero más adelante habrá que destinar más recursos».

El Gobierno mantiene el gasto mediante transferencias desde Hacienda y el Ministerio de Industria, que gestiona el Plan Industrial y Tecnológico. En 2026, Defensa licitará 15 nuevos Programas Especiales de Modernización (PEM), que se sumarán a los 79 ya en marcha. Pese a estos avances, las Fuerzas Armadas enfrentan carencias críticas, como la escasez de munición y misiles. En defensa aérea, España cuenta con solo tres baterías Patriot —una desplegada permanentemente en Turquía—, aunque ha invertido más de 1.000 millones en cuatro nuevas, cuya entrega se retrasará hasta 2030 por problemas en la cadena de suministro de Lockheed Martin.

La Armada también alerta de riesgos operativos. Los cazas Harriero, en servicio desde 1976, podrían dejar al portaaeronaves Juan Carlos I sin ala aérea embarcada en 2032. Fuentes de Defensa descartan adquirir los F-35 estadounidenses —la única alternativa viable— por los retrasos en su entrega, aunque 15 países de la OTAN ya los operan. «Sin arma aérea embarcada, nuestra capacidad de proyección naval se verá afectada», advierten las mismas fuentes. Además, la falta de sistemas antidrón en los buques obliga a emplear recursos desproporcionados, como helicópteros, para neutralizar amenazas menores.

El Gobierno justifica los retrasos en la modernización por la dependencia de la industria estadounidense, afectada por la escasez de materiales tras los conflictos impulsados por Donald Trump. Mientras, Airbus y la Armada ensayan soluciones temporales, como drones integrados en helicópteros, para paliar las carencias en defensa aérea.

Fuente: El Mundo

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