El presidente consulta a Illa mientras la financiación autonómica y el traspaso de Rodalies siguen pendientes y el TC aborda la amnistía el 6 de octubre
Pedro Sánchez estudia este fin de semana adelantar las elecciones generales
tras el rechazo de Junts per Cataluña a los dos decretos de vivienda presentados por su Gobierno para frenar desahucios y garantizar estabilidad a los inquilinos. La decisión llega en un momento crítico: el presidente del Gobierno consulta a Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña y socio clave del PSOE en el Govern, sobre cómo gestionar el final de la legislatura sin asegurar una mayoría parlamentaria.
El veto de Junts, que ya tumbó la ley de amnistía y rompió con el PSOE, ha abierto una ventana de oportunidad para Sánchez, según opinan varios cargos socialistas, aunque complica el escenario para Illa. El presidente catalán aún necesita tiempo para cumplir compromisos clave como el nuevo modelo de financiación autonómica y el traspaso de Rodales, la red de trenes de cercanías, cuyo proceso está paralizado y depende de acuerdos con el Estado.
El TC analiza la amnistía el 6 de octubre
La amnistía, inicialmente polémica, ya cuenta con el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el Tribunal Constitucional (TC) analizará el 6 de octubre su compatibilidad legal. Si el TC exime a Carles Puigdemont de la causa del ‘procés’, el juez Pablo Llarena deberá levantar su orden de detención, eliminando así un obstáculo político para Junts. Sin embargo, el principal escollo sigue siendo la financiación: aunque el PSC (socio minoritario de ERC en el Govern) podría pactar con el PSOE, las expectativas han caído tras el giro de Junts.
El dilema de Sánchez choca con la necesidad de Illa de cerrar la legislatura con estabilidad. Proyectos como la línea orbital de tren, cuya culminación está proyectada para 2040, o la sociedad mercantil para supervisar inversiones estatales en Cataluña quedarían en riesgo con un cambio de Gobierno en Madrid. En la formación asumen que estos retos requieren al menos otra legislatura socialista.
Financiación y Rodalies, pendientes
Mientras, en el PSOE ya se baraja que aguantar hasta septiembre del próximo año, cuando se agota el plazo, podría ser arriesgado. Cargos socialistas sostienen que la presión por los decretos de vivienda y la incertidumbre en Catalunya pesan más que la posibilidad de blindar acuerdos pendientes. En el entorno de Illa se asume que puede ser mejor escoger el momento electoral que quedar a merced de un contexto incierto.







