El presidente alerta de que el 45% de los jóvenes se informan en plataformas con algoritmos diseñados para ‘distorsionar el debate’ y pide regular a las ‘grandes tecnológicas’ como ‘laboratorio global’
Pedro Sánchez ha acusado este jueves en Harvard a las grandes tecnológicas de esclavizar a los ciudadanos, distorsionar el debate público y destruir derechos e instituciones, comparando su poder con una una nueva carrera nuclear. Durante su intervención en el John F. Kennedy Jr. Forum, el presidente ha advertido de que el 45% de los jóvenes se informan a través de estas plataformas y que el 70% usa chatbots para resolver dudas, situando a España como laboratorio para su regulación.
El líder del Gobierno ha criticado que estas herramientas, controladas por unos pocos hombres, desprecian las leyes y los valores liberales que rigen desde la Segunda Guerra Mundial. Sánchez ha rechazado el argumento de que regular la inteligencia artificial es imposible por su complejidad, asegurando que las democracias y los Estados todavía son más poderosos que los oligarcas tecnológicos. Ha instado a los estudiantes de Harvard —actores cruciales en el desarrollo de estos sistemas— a tratar el espacio digital como la atmósfera: un bien común que requiere acción global.
El discurso llega en un momento clave: España ya cuenta con leyes para alejar a menores de 16 años de redes sociales, herramientas públicas contra el odio en internet y regulación para influencers. Sánchez ha subrayado que quienes generan riesgos con estas tecnologías deben asumir su responsabilidad, citando la creación de la primera agencia europea de supervisión de IA. Sin embargo, ha matizado que su objetivo no es eliminar la IA, sino controlarla y disminuir su desarrollo hasta garantizar su seguridad.
El mensaje choca con el discurso de otros líderes políticos, que suelen defender la autorregulación del sector. Sánchez ha vinculado el tema con desafíos globales como el cambio climático o la desigualdad, donde la IA podría ayudar, pero siempre bajo supervisión estatal. Su intervención refuerza el papel de España como impulsor de normas europeas en este ámbito, aunque sin concretar plazos ni medidas específicas.
En el marco de la normativa europea, se ha creado la Agencia Europea de Supervisión de la Inteligencia Artificial, cuya misión es coordinar la aplicación de las directrices de la UE sobre IA, promover la transparencia y garantizar la protección de los derechos fundamentales en el uso de estas tecnologías.






