El partido posconvergente envía una carta a Armengol para rectificar el acto y vincula su asistencia a que se reconozca el catalanismo del músico
Junts per Cataluña (JxCat) ha decidido no asistir al homenaje que el Congreso de los Diputados rinde este lunes a Pau Casals, en el 150º aniversario de su nacimiento, por considerar que el acto «saca de contexto» su figura y no reconoce su compromiso con Cataluña, la paz y la democracia.
El vicepresidente y portavoz parlamentario del partido, Josep Rius, anunció la decisión en una rueda de prensa este lunes. La formación solo asistiría si el homenaje se celebrara en catalán, lengua que consideran esencial para «respetar» la figura del músico y compositor. «No podemos participar en un acto que omita su catalanismo, su exilio y la oposición a la dictadura franquista», justificó Rius, quien añadió que el partido ha enviado una misiva a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, exigiendo una rectificación.
La carta, firmada por los máximos representantes de Junts —entre ellos el secretario general, Jordi Turull, y la presidenta del grupo parlamentario en el Parlament de Cataluña, Mònica Sales—, subraya que el primer paso para honrar a Casals es hacerlo en su lengua materna. El acto, programado para las 18:00 horas en el hemiciclo, conmemora además el Día Internacional de la Paz.
La postura de Junts refleja una tensión recurrente en el tratamiento de símbolos culturales catalanes en instituciones españolas. El partido ya ha utilizado este argumento en otros conflictos, como la polémica por el uso del himno catalán en actos oficiales, donde exige que se respete el marco lingüístico y político catalán. En este caso, la decisión podría escalar si el Congreso no accede a sus demandas, aunque fuentes parlamentarias indican que el homenaje se mantendrá en castellano, como es habitual en actos institucionales.
El boicot de Junts llega en un momento de alta sensibilidad política en Cataluña, donde el independentismo busca reforzar su narrativa sobre la identidad catalana frente a lo que considera una «centralización» desde Madrid. La figura de Pau Casals, exiliado durante la dictadura franquista y símbolo de resistencia cultural, se ha convertido en un elemento clave en esta estrategia. La decisión de no asistir, sin embargo, podría ser interpretada también como un gesto de protesta contra la falta de diálogo con el Gobierno central en temas como la amnistía o la financiación autonómica.





