La ministra de Defensa confirma que el CNI alertó al Gobierno antes de la crisis migratoria del 30 de julio, en contradicción con Marlaska
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha declarado este miércoles en el Congreso que «Ceuta y Melilla son españolas y son intocables», en respuesta a la crisis migratoria que permitió la entrada irregular de unas 80.000 personas en Ceuta el pasado 30 de julio, de las que aún permanecen más de 9.000.
Robles inauguró las comparecencias extraordinarias del Gobierno en la Cámara Baja, donde ocho ministros rendirán cuentas por la gestión de la crisis. En su intervención, pidió disculpas a los ciudadanos que «se hayan sentido abandonados» y reconoció fallos en la respuesta estatal. «Si los ciudadanos se sienten angustiados, solos y tristes, es porque algo habremos hecho mal», afirmó, al tiempo que anunció refuerzos en la frontera, como barreras físicas en el espigón del Tarayal y mayor participación de la UE a través de Frontex.
La ministra subrayó que la soberanía e integridad territorial de las ciudades autónomas son «responsabilidad del Estado en su conjunto» y advirtió que cualquier agresión contra ellas «lo es a España entera». Sus palabras llegan en un contexto de tensiones con Marruecos, cuyo Gobierno ha sido acusado de facilitar la entrada masiva como represalia por decisiones políticas españolas, como la acogida del líder del Frente Polisario en 2021. Robles vinculó la crisis a «amenazas híbridas» orquestadas a través de redes sociales, que difundieron instrucciones para cruzar la frontera.
El conflicto entre ministerios se agravó al confirmar Robles que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) compartió información con las fuerzas de seguridad antes del 30 de julio, contradiciendo la versión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien insistió en que «no había ningún informe» que anticipara la magnitud de los hechos. Robles detalló que el 27 de julio hubo una reunión en Ceuta entre el presidente de la ciudad, el delegado del Gobierno y el CNI, donde se alertó de una convocatoria para entrar a nado al día siguiente, aprovechando una fiesta en Marruecos. «No hace falta informes manuscritos para transmitir información», señaló, dejando entrever que las alertas fueron orales.
Marlaska, en una rueda de prensa paralela, mantuvo su postura: «¿Alguien puede entender que, si se hubiera vislumbrado algo parecido a lo del 30 de julio, no se habría elevado a las más altas instancias?». El ministro elogió la labor de los servicios de inteligencia, pero evitó confrontar directamente con Robles. La discrepancia entre ambos miembros del Gobierno expone una fractura en la gestión de la crisis, que ha dejado al descubierto carencias en la coordinación entre Defensa, Interior y los servicios de inteligencia.
La entrada masiva del 30 de julio —la mayor en décadas— superó en ocho veces la registrada en mayo de 2021, cuando 10.000 personas cruzaron la frontera. Robles atribuyó el aumento a la difusión de mensajes en redes sociales como Facebook y TikTok, que alentaron a los migrantes a aprovechar una sentencia del Tribunal Supremo que, según su interpretación, permitía el acceso a Ceuta por vía marítima. La ministra también mencionó el papel de las mafias y el terrorismo yihadista como factores de riesgo en la zona, donde 25 agentes del CNI operan en secreto para monitorizar la situación.
Fuente: El Mundo







