El programa piloto, vigente desde agosto, deja de procesar nuevos casos tras un año de aplicación y sin renovación automática
El Gobierno británico ha dado por finalizado el jueves el acuerdo de devolución de migrantes con Francia, conocido como ‘uno entra, uno sale’, que durante un año ha intentado reducir las llegadas irregulares por el canal de la Mancha. El Ministerio del Interior británico confirmó el cese del programa piloto, que ya no procesará nuevos casos a partir de esta fecha.
El acuerdo, puesto en marcha en agosto de 2025 y diseñado para devolver a solicitantes de asilo a cambio de un número equivalente de migrantes que pudieran entrar legalmente, expira sin renovación automática. Según la declaración oficial, su vigencia estaba prevista hasta el jueves, sin que se haya anunciado una prórroga.
Este mecanismo, criticado por organizaciones de derechos humanos y por la oposición británica, buscaba desincentivar las travesías peligrosas en pequeñas embarcaciones, que en 2025 registraron más de 45.000 llegadas —un récord histórico—. Sin embargo, su eficacia ha sido cuestionada, con cifras que no muestran una reducción significativa en los flujos migratorios.
El programa negociado bajo presión migratoria
El programa ‘uno entra, uno sale’ fue negociado en un contexto de creciente presión sobre el sistema migratorio británico, agravado por la llegada masiva de personas desde Europa y Asia. Francia, por su parte, había mostrado reticencias a su aplicación, alegando problemas logísticos y legales en la identificación y devolución de migrantes.
El acuerdo se enmarcaba en una estrategia más amplia del Gobierno británico para contener la migración irregular, que incluye el despliegue de la Royal Navy en el Canal y la construcción de centros de detención en el territorio francés. Sin embargo, su finalización deja sin respuesta inmediata una de las rutas migratorias más activas de Europa.
El Reino Unido enfrenta vacío legal tras fin del acuerdo
Con el fin del acuerdo, el Reino Unido enfrenta un vacío legal en su política migratoria con Francia, sin un plan alternativo anunciado hasta el momento. La oposición, liderada por el Partido Laborista, ha criticado la medida, acusando al Gobierno de Rishi Sunak de falta de coordinación con la UE y de priorizar medidas simbólicas sobre soluciones estructurales.
Mientras, en el continente, la Comisión Europea ha observado con atención el desarrollo de este programa, que podría servir de precedente para otros países en su lucha contra la migración irregular. No obstante, la ausencia de un marco europeo común en la gestión de fronteras exteriores limita las opciones de replicar iniciativas similares en otras regiones.
El cierre del acuerdo también pone de manifiesto las tensiones entre el Reino Unido y la UE, especialmente en materia de asilo y control fronterizo, tras el Brexit. Sin un acuerdo renovado, las autoridades británicas deberán replantear su estrategia, posiblemente recurriendo a medidas unilaterales que profundicen la fractura con sus vecinos continentales.






