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La encuesta de Newspoll sitúa al partido de Pauline Hanson como primera fuerza con el 30% de los votos, mientras el Labor se hunde al 27% y el LNP cae a su peor registro histórico con solo 15 escaños proyectados

Canberra, 21 de septiembre de 2026 — One Nation, el partido ultranacionalista liderado por Pauline Hanson, ha alcanzado el 30% de los votos en la última encuesta de Newspoll, superando por primera vez al Partido Laborista de Anthony Albanese, que se sitúa en el 27%. Según la proyección de escaños elaborada por Electo manía a partir de estos datos, el Labor obtendría 79 diputados en la Cámara de Representantes, tres por encima de la mayoría absoluta necesaria (76), pero con un margen tan ajustado que cualquier variación en el voto preferencial podría alterar su estabilidad. One Nation, por su parte, escalaría hasta los 52 escaños, consolidando un vuelco histórico en el panorama político australiano.

El Partido Liberal Nacional (LNP), tradicional aliado conservador, se desploma al 19% en intención de voto y a solo 15 escaños proyectados, su peor resultado desde que se fundara en 1944. Los Australian Greens mantienen el 13%, con cuatro escaños estimados. La fragmentación del bloque conservador —ahora dividido entre One Nation y el LNP— atenúa el impacto del ascenso populista, pero marca el fin del bipartidismo tradicional en Australia.

El sistema de voto preferencial australiano, que favorece a los partidos mayoritarios, explica por qué el Labor, pese a perder tres puntos en intención de voto, podría mantener la mayoría absoluta en escaños. Sin embargo, la subida de One Nation —que en las elecciones de 2022 solo obtuvo el 11%— refleja un cambio profundo en el electorado, especialmente en zonas rurales y peri urbanas, donde su discurso antiinmigración y antiélites ha calado.

El contexto: cómo el nacionalismo de Hanson redefine la política australiana

One Nation, fundado en 1997 por Pauline Hanson, resurgió en 2020 con un discurso centrado en la oposición a la inmigración, la defensa de los intereses rurales y el rechazo a las políticas climáticas progresistas. Su ascenso actual se produce en un contexto de creciente descontento con el Gobierno de Albanese, marcado por la inflación, la crisis de vivienda y la percepción de que el Labor ha abandonado a las regiones menos urbanizadas. El LNP, tradicionalmente el partido de la derecha moderada, ha perdido apoyo al no lograr articular una alternativa clara al Labor, mientras One Nation ocupa ese espacio con un mensaje más radical.

La encuesta de Newspoll, realizada entre el 13 y el 19 de septiembre, refleja una tendencia ya visible en otros sondeos recientes. Sin embargo, la proyección de escaños —que no publica Newspoll— depende de cómo los votantes ordenen sus preferencias en el sistema preferencial. Si el voto a One Nation se concentra en zonas donde el Labor ya tenía ventaja, su impacto en la Cámara podría ser menor. Pero si sus seguidores priorizan a Hanson en segunda vuelta, el partido podría ganar aún más escaños de los proyectados.

Las implicaciones: ¿hacia un Gobierno minoritario o una coalición forzada?

Aunque el Labor mantendría la mayoría absoluta según esta proyección, el margen es tan ajustado que cualquier error en la estrategia de campaña o un cambio en el voto preferencial podría dejar al Gobierno en minoría. En ese escenario, Albanese tendría que negociar con partidos menores, como los Greens o incluso con independientes, para aprobar leyes clave. One Nation, por su parte, aunque no tiene opciones de formar Gobierno, podría ejercer un papel de presión desde la oposición, exigiendo concesiones en políticas migratorias o fiscales.

El LNP, en su peor resultado histórico, enfrenta una crisis interna. Su líder, Peter Dutton, ha intentado modernizar el partido para atraer a votantes jóvenes, pero el colapso en las encuestas sugiere que su estrategia no ha funcionado. One Nation, en cambio, ha sabido capitalizar el descontento con el establishment, combinando temas sociales —como la oposición al matrimonio igualitario— con reclamos económicos, como la reducción de impuestos para las pymes.

La próxima cita electoral en Australia está prevista para 2028, pero el actual Parlamento podría disolverse antes si el Gobierno pierde apoyo. La encuesta de Newspoll, aunque no está aún calificada en el Pollock de Electo manía, refleja una tendencia clara: el nacionalismo de Hanson ha roto el duopolio Labor-LNP y obligará a ambos partidos a replantear sus estrategias. Para el Labor, la prioridad será evitar la fuga de votos hacia One Nation en las zonas rurales; para el LNP, la supervivencia pasa por definir una identidad distinta a la del populismo de Hanson.

Mientras, los mercados y los analistas observan con preocupación cómo este cambio político podría afectar a políticas clave, como la transición energética o las relaciones con China, dos temas en los que One Nation mantiene posturas radicalmente opuestas a las del Gobierno.

La Cámara de Representantes australiana se renueva íntegramente en cada elección federal y sus 150 escaños se reparten en distritos uninominales mediante voto preferencial, un mecanismo que obliga a los candidatos a sumar segundas preferencias para imponerse. Ese diseño institucional explica que un partido pueda liderar el voto directo, como ocurre ahora con One Nation, y quedar lejos de la mayoría absoluta: el reparto depende de la distribución territorial del apoyo y de los pactos de preferencias, no solo del porcentaje nacional. Por eso la proyección de Electo manía sobre el sondeo de Newspoll resulta clave para leer el verdadero alcance del vuelco, ya que la encuestadora publica estimación de voto pero no proyección de escaños.

El resultado también condiciona la agenda parlamentaria a corto plazo. Con un Labor al filo de la mayoría y un bloque conservador fragmentado entre el LNP y One Nation, cualquier iniciativa del Ejecutivo de Albanese requerirá una gestión cuidadosa de los apoyos, mientras la oposición populista podrá rentabilizar su papel de bisagra desde fuera del Gobierno. La cita de 2028 se perfila así como un escenario abierto, en el que la consolidación o el desgaste de One Nation dependerá de su capacidad para convertir el descontento en estructura de partido.

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