Los jóvenes populares vinculan la crisis con una «actuación organizada» desde Rabat y piden compatibilizar relaciones diplomáticas con la denuncia de sus «ansias expansionistas»
Las Juventudes del Partido Popular (Nuevas Generaciones) reclaman al PP adoptar una posición «más dura» con Marruecos tras la entrada masiva de personas en Ceuta el pasado mayo, que atribuyen a una estrategia coordinada por el reino alauí. Fuentes de la organización juvenil señalan que la llegada de «80.000 soldados marroquíes» —según su interpretación— obedeció a órdenes directas del rey Mohamed VI, y exigen al partido diferenciar entre mantener relaciones diplomáticas estables y denunciar lo que consideran una amenaza a la integridad territorial española.
La organización vincula la crisis a un patrón organizado: de las 80.000 personas que accedieron a la ciudad autónoma, 60.000 regresaron «a toque de silbato» en las horas siguientes, un comportamiento que, a su juicio, descarta un movimiento migratorio espontáneo. Esta postura coincide con el giro reciente de la dirección del PP, que hasta hace dos semanas evitaba responsabilizar directamente a Marruecos. La vicesecretaria del partido, Alma Escurra, declaró tras visitar Ceuta que Rabat es «responsable por acción u omisión» y comparó la entrada con una operación militar: «Si 70.000 personas entran de manera ilegal y violenta a toque de silbato y al día siguiente 60.000 regresan igual, hay alguien tocando el silbato».
Nuevas Generaciones sostiene que el Gobierno de Pedro Sánchez conocía de antemano los planes marroquíes, una acusación que refuerza con la magnitud de la operación y la salida ordenada de los participantes. El cambio de discurso del PP —que pasó de culpar al Ejecutivo por su gestión a señalar directamente a Rabat— responde, según las fuentes, a la necesidad de no renunciar a la defensa de los intereses españoles. El secretario general del PP, Miguel Tellado, había atribuido inicialmente la crisis a la «falta de firmeza» del Gobierno, mientras que el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, se limitó a pedir reciprocidad a Marruecos.
La nueva línea del PP, que incluye exigir a Rabat explicaciones por la crisis, choca con la estrategia de diálogo del Gobierno, que ha priorizado la normalización de relaciones tras la ruptura diplomática de 2021. El conflicto en Ceuta se enmarca en una tensión histórica por la soberanía del Sáhara Occidental, donde España apoyó en 2022 el plan marroquí de autonomía bajo soberanía alauí, un giro que generó críticas internas y de Argelia. La postura de las Juventudes del PP refleja una división dentro del partido sobre cómo equilibrar cooperación y firmeza con el país vecino.
La crisis de Ceuta ha reavivado el debate sobre la política exterior española hacia Marruecos, especialmente en temas migratorios y de seguridad fronteriza. Mientras el Gobierno defiende una aproximación basada en la estabilidad, el PP y sus juventudes exigen un enfoque que combine la cooperación con la denuncia de lo que consideran actuaciones hostiles. La entrada masiva de mayo —la mayor en décadas— puso en evidencia las vulnerabilidades de la frontera ceutí, reforzando las demandas de mayor control y coordinación con la UE.
Fuente: El Confidencial Digital







