El fallecido, ingresado con quemaduras en el 30-35% de su cuerpo, agrava la crisis de los incendios en Andalucía que ya ha arrasado más de 1.500 hectáreas en septiembre
Un hombre de 78 años ha fallecido en un hospital de Málaga tras sufrir quemaduras graves en el incendio declarado el pasado 13 de septiembre en el paraje de la Ermita del Rosario, en Benahavís. Las fuentes de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía confirmaron que el paciente presentaba quemaduras externas en entre el 30% y el 35% de su superficie corporal.
El incendio, que se declaró el 13 de septiembre, forma parte de una ola de fuegos que han afectado a la provincia de Málaga en las últimas semanas. Según datos de la Junta, desde el inicio de septiembre se han registrado más de 1.500 hectáreas quemadas en la región, con un aumento significativo de la actividad incendiaria en zonas rurales.
La muerte del hombre eleva a al menos tres las víctimas mortales en Andalucía por incendios forestales en lo que va de año, según registros de la Delegación del Gobierno contra los Incendios Forestales. Las autoridades andaluzas han intensificado los operativos de prevención y extinción, con la movilización de más de 2.000 efectivos y medios aéreos en las zonas más afectadas.
El fallecido, que no ha sido identificado públicamente por su familia, se encontraba ingresado en una unidad de quemados del Hospital Regional de Málaga desde el pasado día 14. Su estado se agravó progresivamente, según fuentes médicas citadas por la Consejería, que no han facilitado detalles adicionales sobre su evolución clínica.
El contexto de los incendios en Andalucía: una crisis que se repite cada verano
Los incendios forestales en Andalucía no son un fenómeno nuevo, pero su intensidad y frecuencia en los últimos años han convertido el problema en una prioridad para las administraciones. Según datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, la región registró en 2025 más de 50.000 hectáreas quemadas, un 20% más que la media de la última década. Las causas suelen ser una combinación de factores climáticos —sequías prolongadas y altas temperaturas— y la acción humana, ya sea intencional o por negligencia.
El paraje de la Ermita del Rosario, donde se declaró el incendio que ha causado la muerte del hombre de 78 años, es una zona de alta vulnerabilidad. Ubicado en el término municipal de Benahavís, a solo 20 kilómetros de la costa, este área está rodeada de pinares y matorrales secos, ideales para la propagación rápida del fuego. En 2024, un incendio en la misma zona destruyó más de 300 hectáreas y obligó a la evacuación de decenas de viviendas.
Las autoridades andaluzas han atribuido el aumento de los incendios a la falta de lluvias en los últimos meses, que han dejado los bosques en un estado de sequedad extrema. Según el último informe de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Málaga acumula un déficit de precipitaciones del 40% respecto a la media histórica para esta época del año.
¿Qué implica este fallecimiento para la gestión de los incendios en Andalucía?
La muerte del hombre de 78 años pone en evidencia las limitaciones de los protocolos de actuación en casos de emergencia, especialmente en zonas rurales donde el acceso a los servicios médicos puede ser más lento. Las fuentes de la Junta han señalado que se está evaluando la posibilidad de reforzar los equipos de atención sanitaria en las áreas más afectadas por los incendios, aunque no se han concretado medidas específicas hasta el momento.
Políticamente, el incidente podría avivar el debate sobre la gestión de los incendios forestales en Andalucía. El Partido Popular (PP) ya ha exigido en las últimas semanas una mayor inversión en prevención y extinción, mientras que Podemos y Sumar han reclamado un plan estatal coordinado para hacer frente a lo que consideran una crisis climática que las administraciones no están gestionando con la urgencia necesaria. La Junta de Andalucía, por su parte, ha insistido en que se están tomando «todas las medidas posibles», aunque no ha detallado avances concretos más allá de la movilización de recursos.
El caso también ha reabierto el debate sobre la necesidad de un sistema de alerta temprana más eficiente. Actualmente, Andalucía cuenta con un plan de prevención de incendios forestales que incluye la instalación de sensores y torres de vigilancia, pero su eficacia ha sido cuestionada en repetidas ocasiones por expertos y colectivos ecologistas, que señalan que la tecnología disponible no es suficiente para detectar focos de fuego en zonas de difícil acceso.
Mientras tanto, los bomberos y los equipos de emergencia continúan trabajando sin descanso en la extinción de los incendios activos. Según el último balance de la Junta, hay tres focos principales en la provincia de Málaga que aún no han sido controlados, con un riesgo elevado de propagación debido a las condiciones meteorológicas adversas.






