El Senado aprueba la solicitud de Sheinbaum tras polémica por muerte de agentes en operativo antidroga; EE.UU. envía tropas de la 101ª División Aerotransportada
Claudia Sheinbaum logró este lunes la aprobación del Senado mexicano para que 139 soldados estadounidenses, armados, ingresen al país del 20 al 30 de septiembre para realizar ejercicios militares conjuntos en Chihuahua. La decisión, avalada por 75 votos a favor, responde a una solicitud presentada como «de urgente resolución» por la presidenta mexicana, en un contexto marcado por tensiones recientes entre ambos gobiernos.
El ejercicio, denominado ‘Ejercicio Especializado Conjunto’, se desarrollará durante diez días en el Centro Nacional de Adiestramiento de Santa Gertrudis, en el estado fronterizo. Según el comunicado oficial, su objetivo es «fortalecer las capacidades operativas entre las Fuerzas Armadas de México y Estados Unidos», mediante operaciones militares planificadas en común. Los militares estadounidenses, pertenecientes a la 101ª División Aerotransportada, llegarán en una aeronave de la Fuerza Aérea de EE.UU. con armamento a bordo.
La autorización subraya principios como «soberanía e integridad territorial» y «colaboración sin subordinación», aunque el Senado aclaró que la actividad busca «perfeccionar los mecanismos de cooperación bilateral». Este no es el primer ejercicio de este tipo: en julio de 2025, 120 soldados estadounidenses participaron en adiestramientos en el mismo complejo militar, y entre abril y mayo, otros 11 permanecieron en la zona.
El contexto de la polémica por soberanía
La aprobación llega tras un choque político entre el Gobierno federal y el estado de Chihuahua por la muerte de dos agentes estadounidenses y dos funcionarios mexicanos durante un operativo antidroga en abril de 2026. El incidente reavivó debates sobre soberanía, ya que el Gobierno mexicano aseguró no haber sido informado de la participación de agentes de EE.UU. en la operación. Este episodio, sumado a la creciente militarización de la frontera, ha pensionado las relaciones bilaterales en un momento en que México enfrenta presiones migratorias y de seguridad.
¿Qué se juega cada actor?
Para Sheinbaum, la autorización refuerza su postura de equilibrio entre la cooperación con Washington y la defensa de la soberanía mexicana, especialmente ante críticas de sectores nacionalistas. El Gobierno de Chihuahua, liderado por Maru Campos, ha sido el más crítico con la presencia militar estadounidense, acusando al Ejecutivo federal de ceder a presiones externas. Mientras, Estados Unidos ve en estos ejercicios una herramienta clave para combatir el narcotráfico y la migración irregular, aunque su enfoque ha generado desconfianza en sectores de la sociedad mexicana.
La llegada de los soldados se produce en un momento en que México enfrenta crecientes presiones migratorias y una escalada de violencia en la frontera norte. Según datos oficiales, Chihuahua registró en 2025 un aumento del 40% en cruces irregulares respecto a 2024, lo que ha intensificado la colaboración —y los roces— con Washington. La autorización del Senado, sin embargo, no menciona explícitamente este contexto, centrando el discurso en la «cooperación militar bilateral».
Analistas consultados por El Debate señalan que estos ejercicios suelen incluir adiestramiento en operaciones antidroga y control de fronteras, aunque su impacto real en la seguridad regional sigue siendo objeto de debate. Lo cierto es que, más allá de los discursos, la presencia militar estadounidense en territorio mexicano se ha normalizado en los últimos años, con ejercicios similares autorizados en 2023, 2024 y 2025, siempre bajo el argumento de «seguridad compartida».
La próxima semana, cuando los soldados estadounidenses aterricen en Santa Gertrudis, el foco estará puesto en cómo se gestiona este ejercicio en un estado donde la relación con el Gobierno federal ya está fracturada. La muerte de agentes en abril dejó al descubierto grietas en la coordinación entre niveles de gobierno, y ahora el desafío será evitar que estos ejercicios profundicen —o, por el contrario, ayuden a sanar— esas tensiones.
El Senado también indicó que los 139 militares ingresarán a la 5ª Zona Aérea Militar de Santa Gertrudis, donde se coordinará la logística de su estancia y el manejo de armamento. La aeronave que los transportará será una de la Fuerza Aérea de EE.UU., y el traslado se realizará bajo estrictas medidas de seguridad y supervisión conjunta de las autoridades mexicanas.







