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Navantia entrega el patrullero de altura en San Fernando tras un contrato de 130 millones, financiado en parte por el Banco Santander, mientras España y Marruecos mantienen tensas relaciones por la gestión migratoria

Marruecos ha incorporado este jueves a su Marina Real el patrullero de altura Moutai Hassan I, construido por el astillero español Navantia en San Fernando (Cádiz) y entregado en un acto privado sin ceremonia oficial. Se trata del primer buque de guerra que un astillero español fabrica para el reino alauí desde 1983, cuando se entregó la corbeta Errahmani en Ferrol. La entrega, prevista desde 2022, se produjo en medio de la crisis migratoria en Ceuta, que ha agravado las relaciones bilaterales, pero la fecha estaba ya acordada y no se suspendió.

El Moutai Hassan I, con un coste de 130 millones de euros —de los que 95 millones fueron respaldados por un préstamo del Banco Santander—, es un patrullero de altura basado en el modelo Avante 1800 de Navantia, diseñado para misiones de guerra aérea, superficie y electrónica. Con 87 metros de eslora, capacidad para 60 personas y una velocidad máxima de 24 nudos, el buque incluye sistemas de propulsión combinada y está equipado para operar con helicópteros y lanchas rápidas. Aunque Navantia y Marruecos no han detallado su armamento, el modelo en el que se basa incorpora cañones de 75 mm y misiles de defensa.

La construcción del buque comenzó en julio de 2023, con la colocación de su quilla en septiembre de 2024 y su botadura en mayo de 2025. Durante este proceso, se incluyó formación técnica para personal marroquí en España, como parte del paquete logístico acordado. Las pruebas de mar se realizaron la pasada primavera, antes de su entrega definitiva este jueves.

El contrato, firmado en 2022, forma parte de un rearme marroquí que lo sitúa como la 56ª potencia militar mundial, según el índice Global Reponer 2026, por delante de España (18ª posición). Marruecos ha incrementado sus compras de armamento en los últimos años, especialmente en drones, sistemas antiaéreos y equipos terrestres, con proveedores como Estados Unidos e Israel, con quienes esta semana reforzó su cooperación al acordar el intercambio de embajadas.

Sin embargo, España también forma parte de este mercado. Además del Moutai Hassan I, Navantia ha construido en los últimos años seis corbetas para Arabia Saudí, la última de ellas botada en junio de 2026 en San Fernando. Este nuevo buque marroquí se suma a una flota que ya incluye cuatro fragatas, tres corbetas y otros patrulleros de menor capacidad.

El contexto del rearme marroquí y su relación con España

El aumento del poder militar marroquí responde, en gran medida, a su rivalidad con Argelia, un conflicto que se remonta a la guerra del Sáhara Occidental y a disputas territoriales como la del corredor de Tinduf. Marruecos ha invertido fuertemente en su capacidad de defensa desde que el rey Mohamed VI asumió el trono en 1999, con un enfoque especial en drones —como los adquiridos a Turquía y China— y sistemas antiaéreos para contrarrestar posibles amenazas desde el aire.

En este contexto, la relación con España ha sido clave, aunque no exenta de tensiones. Mientras el reino alauí busca modernizar su flota, Madrid ha sido un proveedor tradicional de armamento, aunque con restricciones en los últimos años debido a la ley de comercio de armas española, que exige evaluar el riesgo de que los equipos se utilicen en conflictos o violaciones de derechos humanos. No obstante, contratos como el del Moutai Hassan I demuestran que España sigue siendo un socio relevante, pese a la crisis diplomática actual por la gestión de la migración en Ceuta.

La entrega del patrullero, en un acto discreto y sin presencia de autoridades españolas de alto nivel, refleja la prioridad económica sobre la política en este tipo de acuerdos. Según fuentes consultadas por 20 Minutos, la ceremonia oficial prevista inicialmente se canceló para evitar cualquier fricción adicional con el gobierno de Pedro Sánchez, que ha mantenido una postura crítica hacia las políticas migratorias marroquíes.

¿Qué implica este buque para la flota marroquí y las relaciones con España?

El Moutai Hassan I no solo refuerza la capacidad de vigilancia marítima de Marruecos, sino que también envía un mensaje claro sobre su autonomía estratégica. Con este patrullero, el reino alauí amplía su alcance en el estrecho de Gibraltar y el Atlántico norte, zonas clave para su seguridad y su control migratorio. Además, su diseño multiusos —capaz de operar en entornos de guerra electrónica y con sistemas avanzados de detección— lo convierte en una pieza clave para monitorear el tráfico marítimo, incluyendo el de migrantes.

Para España, la entrega del buque plantea preguntas sobre el equilibrio en el Mediterráneo occidental. Mientras el gobierno de Sánchez enfrenta críticas por su gestión de la crisis de Ceuta —con acusaciones de Marruecos de falta de cooperación—, la venta de este patrullero podría interpretarse como un gesto de normalización en un área donde la seguridad marítima es compartida. Sin embargo, también suscita dudas sobre hasta qué punto España está facilitando la modernización de un país con el que mantiene tensiones diplomáticas.

En el ámbito económico, el contrato refuerza la posición de Navantia como actor global en la construcción naval militar. La empresa, controlada por el Estado español, ha diversificado sus mercados en los últimos años, especialmente en América Latina y el Golfo Pérsico, donde compite con astilleros de Francia, Alemania y Corea del Sur. El Moutai Hassan I es un ejemplo de cómo España mantiene su influencia en el sector, incluso en momentos de tensión política.

Finalmente, el buque llega en un momento en el que Marruecos intensifica su cooperación con otros actores internacionales. Además de su acuerdo con Israel, el reino alauí ha reforzado lazos con Estados Unidos —que lo considera un aliado clave en la región— y con Francia, que ha vendido sistemas de defensa avanzados en los últimos años. Este contexto convierte al Moutai Hassan I en un símbolo no solo de su capacidad militar, sino también de su estrategia de diversificación geopolítica.

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