Los informes policiales calculan que niños y adolescentes supusieron el 25% de las entradas, frente a los 1.478 acogidos por el Ejecutivo
Cerca de 17.000 menores entraron en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio, de acuerdo con las estimaciones recogidas en los informes elaborados por la Policía Nacional. Los cálculos de los agentes determinan que, a lo largo de la segunda fase del episodio, en la que se registró el mayor volumen de accesos a la ciudad autónoma, el 25% del total de las personas que lograron cruzar la frontera correspondía a adolescentes y niños.
El balance que arrojan las evaluaciones policiales difiere sustancialmente de las cifras que el Gobierno central ha difundido durante las últimas semanas sobre el impacto de la crisis. Mientras la Policía sitúa en el entorno de los 17.000 los perfiles en edad infantil o juvenil que formaron parte de los flujos fronterizos de esas dos jornadas, la administración central fija en 1.478 la cifra de menores efectivamente acogidos en las instalaciones y centros habilitados en la localidad norteafricana.
La discrepancia entre los recuentos de frontera y la red de acogida
La distancia entre el cálculo operativo de la Policía Nacional y el censo formal de acogida evidencia la complejidad técnica para controlar las entradas físicas en Ceuta en momentos de desbordamiento de los perímetros fronterizos. Las estimaciones policiales reflejan el volumen bruto de personas observadas o interceptadas durante el colapso del paso, donde una cuarta parte del flujo estuvo compuesta por perfiles menores de edad, en tanto que las estadísticas ministeriales contabilizan únicamente a quienes han quedado formalmente bajo tutela administrativa en los dispositivos habilitados.
Esta divergencia de datos incide en el debate parlamentario y territorial sobre la capacidad de respuesta y distribución de los traslados de menores no acompañados en España. El marco competencial atribuye a las comunidades y ciudades autónomas la tutela y guarda efectiva de los menores desamparados que se hallan en su territorio, una carga de gestión que genera constantes peticiones de reubicación y de incremento de partidas económicas procedentes de la administración central para costear la manutención y los centros de estancia temporal.
La repercusión institucional de las cifras de menores
La verificación de los flujos por parte de los cuerpos de seguridad aporta un parámetro técnico relevante para las autoridades autonómicas de Ceuta, que deben dimensionar sus servicios de asistencia social y sanitaria a partir de la presión real sobre el terreno. El hecho de que la Policía eleve el cómputo potencial a cerca de 17.000 jóvenes frente al millar y medio formalizado en las dependencias asistenciales condiciona el seguimiento de eventuales bolsas de vulnerabilidad de personas que pudieran permanecer sin registro oficial en el entorno urbano.
A nivel legislativo, la disparidad numérica afecta directamente a la interlocución entre los partidos y los ejecutivos autonómicos, que discuten reformas normativas para agilizar la acogida vinculante en otras comunidades peninsulares cuando un territorio supera ampliamente su capacidad asistencial. La confirmación de que una cuarta parte de las llegadas de finales de julio correspondió a niños y adolescentes sitúa las obligaciones legales de protección del menor en el eje de la agenda institucional vinculada a la frontera sur.
Fuente: ABC
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