El Gobierno islandés consultará si retoma conversaciones con Bruselas, pero el ingreso definitivo requerirá otro voto ciudadano
Islandia somete este sábado a referéndum la reapertura de las negociaciones para adherirse a la Unión Europea, paralizadas desde 2015. El embajador islandés en España, Kristian Andri Stefanaconi, detalló que la consulta busca un mandato ciudadano para reiniciar conversaciones con Bruselas, aunque cualquier tratado final deberá ratificarse en otro plebiscito.
El diplomático vinculó la decisión a la búsqueda de estabilidad económica, tras años de inflación elevada y tipos de interés altos que, según sectores críticos, derivan de la debilidad de la corona islandesa. Stefanaconi subrayó que el contexto geopolítico —la guerra en Ucrania y la creciente tensión en el Ártico— ha reavivado el debate sobre la integración, aunque matizó que la pesca, que representa el 40% de las exportaciones islandesas, seguirá siendo un «asunto sensible» en las negociaciones.
Islandia ya aplica gran parte de la legislación europea a través del Espacio Económico Europeo (EEE) y Schengen, pero carece de voz en las decisiones. Stefanaconi explicó que los defensores de la adhesión argumentan que la membresía reforzaría la seguridad del país y evitaría su exposición a un «entorno internacional cada vez más complejo». Sin embargo, el debate también tiene un componente identitario: sectores de la población valoran la soberanía nacional y temen perder control sobre recursos como los pesqueros.
El referéndum no decidirá el ingreso, sino únicamente si el Gobierno debe reabrir las negociaciones. El embajador recordó que existe un «amplio consenso político» en Islandia para no retomar el proceso sin un mandato previo de los ciudadanos. En caso de resultado favorable, el Ejecutivo islandés iniciaría conversaciones con la UE, pero cualquier acuerdo final requeriría una nueva consulta popular.
Las relaciones con España, aliada en la OTAN y principal destino turístico de los islandeses —con más de una cuarta parte de la población visitando el país anualmente—, han alcanzado su «máximo nivel de intensidad», según Stefanaconi. La apertura reciente de una embajada islandesa en Madrid simboliza este acercamiento, aunque los vínculos comerciales y humanos entre ambos países superan el siglo de historia.
Fuente: La Razón







