El detenido, vecino de Las Merindades, facilitaba armas a personas con antecedentes penales y carecía de documentación para el arsenal intervenido
La Guardia Civil ha detenido en la comarca burgalesa de Las Merindades a un hombre acusado de tráfico de armas, tenencia ilícita y depósito de munición tras una operación que desarticuló una red de compraventa clandestina. El operativo, denominado «Gaucho» y dirigido por el Grupo de Información de la Comandancia de Burgos, culminó con la intervención de un arsenal que incluía un fusil de guerra automático, una pistola de calibre 9 milímetros sin documentación y 1.023 cartuchos metálicos de diversos calibres.
La investigación comenzó meses atrás con labores de vigilancia sobre el mercado ilegal de armamento en la provincia, donde los agentes detectaron indicios de una red que presuntamente suministraba armas a organizaciones criminales. Las pesquisas se centraron en un vecino de la zona, al que se atribuye la facilitación de armas a personas con antecedentes policiales y penales. Para delimitar el alcance de la distribución, la Guardia Civil realizó un registro en su domicilio, donde halló el material intervenido, junto a pólvora, fulminantes e iniciadores.
Entre lo incautado destacan, según la Guardia Civil, por su extraordinaria peligrosidad para la seguridad pública, el fusil de guerra y la pistola, ambos sin documentación. El detenido enfrenta cargos por tráfico de armas, tenencia de armas reglamentadas sin licencia y depósito no autorizado de municiones, delitos que podrían acarrear penas de hasta siete años de prisión. El material y las diligencias han sido puestos a disposición del Tribunal de Instancia de Villar cayo, que instruye el caso.
Este operativo se enmarca en los controles preventivos que la Guardia Civil realiza para combatir el tráfico ilegal de armamento, un fenómeno que, según fuentes policiales, ha registrado un aumento en los últimos años vinculado a grupos delictivos organizados. La normativa española exige licencia para la tenencia de armas de fuego, un requisito que el detenido habría eludido sistemáticamente en sus operaciones. La intervención en Burgos coincide con un contexto de mayor vigilancia policial tras incidentes recientes con armas ilegales en otras comunidades autónomas.
El caso pone de relieve los riesgos asociados a la circulación de armamento sin control, especialmente cuando este llega a manos de personas con antecedentes. La Guardia Civil no ha confirmado si las armas incautadas estaban destinadas a cometer delitos violentos, aunque la presencia de un fusil de guerra —prohibido para uso civil en España— sugiere un nivel de peligrosidad elevado. Las autoridades judiciales deberán determinar ahora el alcance de la red y si existían más implicados en la distribución.
Fuente: El Confidencial




