El líder del PP defiende su estrategia en la Feria de Albacete, pero el portavoz socialista desmonta su proyección electoral con un mensaje directo: «Más tarde que 2031»
Alberto Núñez Feijóo ha usado la Feria de Albacete para lanzar su mensaje de unidad nacional con un guiño electoral: *»Si los españoles quieren, me pueden dar la posibilidad de acreditar si tengo palabra o no»*, mientras Patxi López, portavoz socialista en el Congreso, le respondía con un pronóstico demoledor: *»No sé si será en el 31, creo que más tarde»*. El encuentro, a menos de 500 metros de distancia, ha convertido la ciudad manchega en escenario de un duelo político a distancia durante el evento más emblemático de Castilla-La Mancha.
Feijóo, acompañado por el presidente regional del PP, Paco Núñez, y el alcalde de Albacete, Manuel Serrano, ha presentado la Feria como símbolo de *»divertirse, darse la mano y trabajar juntos»*, en contraste con *»la política actual»*. Su discurso, cargado de referencias a su historial —*»cinco de cinco, cien por cien de cumplimiento»* desde su primera visita en 2022—, ha evitado mencionar directamente a Pedro Sánchez, pero su mensaje subyacente era claro: la alternativa al Gobierno actual. López, en cambio, ha centrado su crítica en la *»falta de educación»* del PP, citando declaraciones de Borja Sémper —secretario general del PP— sobre *»acabar con el insulto»* si ganan las elecciones. *»¿No podían empezar hoy?»*, ironizó, antes de sentenciar: *»Eso va a ser muy tarde»*.
El choque trasciende lo retórico. López ha vinculado la estrategia de Feijóo con la de Vox, acusándole de abandonar su postura histórica a favor de la nacionalidad para descendientes de españoles —como defendió en Argentina— y tachar de *»trumpismo»* su actual postura en la llamada *Ley de Nietos*. Mientras, el PP apuesta por presentar la Feria como *»el acontecimiento festivo más importante de Castilla-La Mancha»* para reforzar su imagen de partido cercano al territorio, con un mensaje que contrasta con el tono confrontativo de López. La disputa refleja la tensión en la carrera hacia las elecciones de 2031, donde el PP busca consolidar su liderazgo y el PSOE intenta frenar su ascenso con ataques directos a su viabilidad.
El contexto importa: Albacete, con 170.000 habitantes, es un bastión tradicional del PSOE —el partido gobierna el Ayuntamiento desde 1979— y la Feria, con más de 2 millones de visitantes anuales, es un termómetro clave para medir el pulso social. La presencia simultánea de ambos líderes, sin embargo, ha roto la rutina: en ediciones anteriores, la política apenas traspasaba los puestos de churros. Este año, el mensaje es claro: la batalla por la Moncloa ya está servida, y Albacete es solo el primer escenario.







