El PP registra preguntas en el Senado para conocer gestiones diplomáticas y acusa al Gobierno de ‘condescendencia’ con Marruecos
Alberto Núñez Feijóo ha intensificado este jueves su presión sobre Pedro Sánchez para que aclare si mantuvo contactos con el rey Mohamed VI de Marruecos tras la «invasión» de Ceuta el 30 y 31 de julio. El líder del PP, que ya cuestionó en el Congreso la falta de respuestas sobre estas conversaciones, ha registrado preguntas en el Senado para exigir detalles concretos: fechas, contenido y resultados de las gestiones con Rabat.
El PP considera que Marruecos es el «responsable» de la crisis —»la operación salió de allí, fue consentida y hay indicios de coordinación»— y reclama que Sánchez actúe. Feijóo ya había preguntado en el Pleno del Congreso sin respuesta: «¿Cuándo habló directamente con las autoridades marroquíes? ¿Qué les preguntó sobre la invasión de Ceuta?». Fuentes de su equipo califican de «vergonzoso» el silencio del Gobierno y acusan a Sánchez de «condescendencia» por no contactar con el monarca alauí, figura clave en la toma de decisiones en Marruecos.
Además de las conversaciones con Mohamed VI, el PP exige saber qué gestiones se han hecho con la embajadora marroquí en España y qué obstáculos impiden acelerar los retornos de los 1.500 migrantes irregulares que entraron en Ceuta. El partido rechaza trasladar a la Península a los menores no acompañados, por temor a un «efecto llamada» que agrave la crisis. Feijóo ha pedido a la UE que medie para garantizar los retornos, tras la disposición de Marruecos a acoger a mayores y menores, según un comunicado oficial de la pasada semana.
La estrategia del PP incluye una reunión de su Junta Directiva el 28 de septiembre para reafirmar su apoyo a Ceuta y Melilla, especialmente al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, a quien acusan de ser «víctima» de los ataques del Gobierno. Sánchez criticó a Vivas por la situación de centenares de menores en las calles, algo que el PP tacha de «insensible». Fuentes de Feijóo aseguran que la crisis está dañando la imagen de Sánchez —»hostil con los invadidos y dócil con los invasores»— mientras su líder gana relevancia política.







