El Gobierno justifica la medida por la presión migratoria en la ruta del Mediterráneo central y el deficiente cumplimiento de Italia de las normas europeas sobre asilo
El plazo de treinta días naturales durante el cual se aplicarán los controles fronterizos ha sido establecido por el Ministerio del Interior, que ha explicado que la medida será objeto de evaluación permanente y que quedará sin efecto antes de la fecha prevista cuando desaparezcan las amenazas que motivaron su adopción.
En este sentido, el Ministerio del Interior ha recordado que cualquier prolongación de la medida debe acordarse mediante una nueva decisión motivada, previa evaluación actualizada de su necesidad y proporcionalidad y con cumplimiento de los requisitos y procedimientos establecidos en el Código de fronteras Schengen.
Fuente: La Razón







