Bin Salmán y Al Sisi exigen garantías en el mar Rojo; los ataques hutíes ya han reducido ingresos egipcios en 11.000 millones
Mohamed bin Salmán y Abdelfattah al Sisi acordaron este martes en El Cairo proteger las rutas petroleras y el canal de Suez, amenazadas por el control hutí del Estrecho de Bab el-Mandeb, clave para las exportaciones saudíes y el tráfico comercial egipcio.
El encuentro en Egipto subraya la urgencia de garantizar la navegación en el mar Rojo, donde los hutíes —que controlan desde hace días la costa yemení occidental— han bloqueado el paso de petroleros saudíes hacia Asia. Arabia Saudí, principal exportador mundial de crudo, depende ahora del oleoducto terrestre Sumed, que cruza Egipto desde el puerto de Yambú hasta el Mediterráneo, tras cerrar su oleoducto Este‑Oeste por los ataques.
El avance hutí, que ya obligó a Riad a desviar su petróleo por tierra, ha disparado los precios del crudo por encima de los 100 dólares. Para Egipto, la amenaza es doble: el canal de Suez —vía clave para su economía— ha visto caer sus ingresos en divisas un 50% desde 2023, con pérdidas acumuladas de 11.000 millones de dólares, según el ministro de Exteriores, Badr Abdelali.
El marco legal que regula el canal de Suez —gestionado por la Autoridad del canal de Suez— obliga a Egipto a compensar cualquier interrupción, pero la escalada en Yemen complica su capacidad de respuesta. Mientras, Arabia Saudí refuerza su alianza con Egipto, país que ya respaldó sus medidas de seguridad en el mar Rojo.
El contexto: el Estrecho de Bab el-Mandeb, junto al de Ormuz, es el cuello de botella del 40% del comercio marítimo global. Su bloqueo afectaría directamente a China —principal compradora de petróleo saudí— y a Europa, que importa el 25% de su crudo por esta ruta.
Desde que los hutíes tomaron el control de la costa occidental de Yemen en el mar Rojo y del Estrecho de Bab el-Mandeb en julio, la región ha visto un aumento de la tensión marítima. El bloqueo naval impuesto por los hutíes ha obligado a Arabia Saudí a cerrar su oleoducto Este‑Oeste, que abastecía al puerto de Yambú, y a depender en mayor medida de la ruta terrestre Sumed para exportar su crudo.







