Melchor León y Sebastián Guerrero reclaman estado de alarma, repatriaciones inmediatas y un hospital de campaña, rompiendo la disciplina de partido
Dos diputados del PSOE en la Asamblea de Ceuta, Melchor León y Sebastián Guerrero, han roto este jueves con la línea del Gobierno de Pedro Sánchez al exigir la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y reclamar medidas excepcionales para gestionar la crisis migratoria en la ciudad autónoma. En una comparecencia ante los medios, León —vicepresidente primero de la Asamblea— acusó al Ejecutivo de «no afrontar la situación con la contundencia necesaria» y de priorizar «relatos» sobre soluciones concretas.
Los parlamentarios socialistas exigen la devolución inmediata a Marruecos de los migrantes que accedieron irregularmente a Ceuta los días 30 y 31 de julio, un compromiso que, según León, Marlaska incumplió. «Si no lo hace, debe dimitir», afirmó, al tiempo que criticó la falta de recursos sanitarios y la gestión de los menores extranjeros no acompañados, responsabilidad que atribuyen al Gobierno local de Juan Jesús Vivas (PP). Entre las medidas propuestas figuran la declaración del estado de alarma, la activación de la emergencia de interés nacional y el despliegue permanente de Frontex en la frontera.
La ruptura con la dirección federal del PSOE se materializó cuando ambos diputados asumieron la representación del partido en los consejos de administración de las empresas públicas ceutíes, una decisión que la ejecutiva local impugnó ante los órganos federales. León justificó la medida como un intento de «garantizar información» sobre la gestión municipal, aunque negó intereses económicos, ya que los cargos no son remunerados. Guerrero, por su parte, describió la situación en Ceuta como «desordenada, triste, abatida y saturada».
Las críticas también se extendieron a la Unión Europea: León denunció que «Europa ofrece, pero España no pide», instando al Gobierno a aceptar todas las ayudas disponibles. La comparecencia se produce en un contexto de tensión política en la ciudad, donde el PP gobierna en minoría y el PSOE —con dos escaños— ha oscilado entre el apoyo puntual y la confrontación. La dirección federal del partido aún no ha respondido a las declaraciones de sus diputados.
Ceuta, con una población de 83.000 habitantes, registró en julio la llegada de más de 1.500 migrantes en 48 horas, colapsando los recursos locales. La crisis ha reavivado el debate sobre la gestión de las fronteras y la coordinación entre administraciones, con el Gobierno central y el autonómico intercambiando acusaciones. La última visita de un ministro a la ciudad —la de Marlaska el 5 de agosto— no logró rebajar la tensión.
Fuente: Agencia EFE







