El presidente del Consejo Europeo denuncia en el Foro de Cerbobbio que Marruecos usa la migración como ‘amenaza a la soberanía’; Bardella pide medidas urgentes para proteger fronteras
Antonio Costa, presidente del Consejo de la Unión Europea, ha acusado este sábado en el Foro de Cerbobbio a Marruecos de instrumentalizar la inmigración como arma política tras la invasión de Ceuta el pasado 31 de julio. Costa, exprimer ministro portugués, vinculó el caso con otros episodios de presión migratoria en Europa, como la frontera entre Polonia y Bielorrusia, y advirtió que la UE debe modernizar su respuesta institucional para evitar nuevos colapsos.
El político socialista, que preside actualmente el Consejo Europeo, propuso como solución fortalecer los acuerdos con países de origen y tránsito, aunque sin mencionar explícitamente a Marruecos. En su intervención, Costa defendió el marco multilateral liderado por la ONU, anunciando que la UE copatrocinará junto a Canadá y Kenia la cumbre ‘Socios por el Multilateralismo’ durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
Por su parte, Jordan Barcella, eurodiputado de Rassemblement National (RN) y mano derecha de Marine Le Pen, exigió en el mismo foro medidas inmediatas para proteger las fronteras exteriores de la UE. Barcella, que representa al Eurogrupo Patriots —al que pertenece Vox—, presentó el 31 de julio una solicitud formal a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, para abordar la ‘gravedad de la situación en Ceuta y Melilla’. Su propuesta incluye reforzar la cooperación policial transfronteriza y revisar los acuerdos de Schengen para evitar nuevas invasiones.
La intervención de ambos líderes en el Foro de Cerbobbio —un encuentro anual de élites políticas europeas— refleja la división en la UE sobre cómo gestionar la crisis migratoria. Mientras Costa apuesta por un enfoque institucional y multilateral, Barcella aboga por medidas unilaterales de seguridad, alineándose con posturas como las de Vox en España.
El contexto: ¿Por qué Ceuta ha convertido la migración en un conflicto geopolítico?
La invasión de Ceuta el 31 de julio, con más de 10.000 migrantes cruzando la valla fronteriza en horas, no fue un hecho aislado. Según datos de la Guardia Civil, Marruecos ha intensificado las presiones migratorias desde 2021, cuando el Reino alauí abrió sus fronteras con España como respuesta a tensiones diplomáticas. El caso más grave ocurrió en mayo de 2021, cuando 8.000 personas intentaron entrar en Melilla en un solo día, dejando 23 muertos en la valla.
La estrategia marroquí, según analistas consultados por ElectionLAB, combina presiones internas (como la marcha convocada este fin de semana por activistas marroquíes para ‘liberar Ceuta y Melilla’) con amenazas directas a la soberanía española. El gobierno de Rabat niega cualquier responsabilidad, pero fuentes diplomáticas europeas señalan que el rey Mohamed VI ha usado la migración como palanca de negociación en conflictos previos, como el Sáhara Occidental.
En la UE, el episodio ha reavivado el debate sobre la gestión de fronteras. Mientras países como Hungría y Polonia exigen cerrar rutas migratorias, otros, como Alemania y Francia, abogan por soluciones solidarias. La Comisión Europea, por su parte, ha propuesto un fondo de 10.000 millones de euros para reforzar Frontex, pero su aprobación en el Parlamento Europeo está bloqueada por la oposición de grupos como Identidad y Democracia (al que pertenece Vox).
¿Qué se juega cada actor en esta crisis?
España enfrenta un dilema estratégico: por un lado, necesita evitar una escalada con Marruecos, su principal socio en el norte de África y proveedor clave de gas; por otro, no puede permitir que Ceuta y Melilla se conviertan en puntos de entrada masiva, lo que desestabilizaría su política migratoria. El gobierno de Pedro Sánchez ha reforzado la seguridad en la frontera con 1.500 efectivos adicionales, pero evita confrontar directamente con Rabat, priorizando el diálogo.
Marruecos, en cambio, apuesta por la presión. Más allá de las marchas simbólicas, el gobierno de Aziz Akhannouch ha reducido los controles en zonas rurales cerca de las ciudades autónomas, facilitando el cruce. Analistas como Javier Jordán, experto en seguridad internacional, señalan que Rabat busca forzar a España a ceder en temas como el Sáhara, donde la UE reconoce la soberanía marroquí pero no su anexión de facto.
La UE tiene en juego su cohesión interna. Si no actúa con rapidez, riesga que países como Italia o Grecia repitan los errores de 2015, cuando la falta de una respuesta común provocó el colapso de sus sistemas. La propuesta de Costa de modernizar las instituciones multilaterales choca con la realidad: la ONU y la UE ya tienen mecanismos para gestionar crisis migratorias, pero carecen de recursos y voluntad política para aplicarlos.
Vox, por su parte, ve en Ceuta una oportunidad para ganar peso en el debate europeo. Su eurodiputado, Macarena Olona, ha exigido que la UE declare el estado de emergencia migratoria y sancione a Marruecos. Sin embargo, su postura choca con la de otros partidos de derechas, como el Frente Nacional francés, que priorizan acuerdos bilaterales sobre medidas comunitarias.
¿Qué pasa ahora? El calendario de las próximas decisiones
El Parlamento Europeo debatirá el 12 de septiembre la solicitud de Barcella para reforzar Frontex, aunque su aprobación requiere unanimidad entre los Estados miembros. Mientras, España y Marruecos mantendrán una reunión el 20 de septiembre en Madrid para explorar soluciones, aunque fuentes diplomáticas descuentan avances.
En el corto plazo, Ceuta y Melilla seguirán bajo máxima alerta. La Guardia Civil ha desplegado drones y sistemas de vigilancia térmica para detectar movimientos masivos, pero no hay garantías de que funcionen. A largo plazo, la UE deberá decidir si refuerza su frontera sur con más fondos o si apuesta por acuerdos con países como Túnez y Libia para frenar el flujo antes de que llegue a Europa.
Lo que está claro es que el episodio de Ceuta ha cambiado la agenda política europea. La migración, hasta ahora un tema secundario, ahora ocupa el centro del debate, con posturas que van desde el multilateralismo de Costa hasta el nacionalismo fronterizo de Bardella. Mientras, España se ve obligada a elegir entre la estabilidad con Marruecos y la seguridad en sus ciudades autónomas.
Sigue la cobertura: La UE exige expulsar ya a los migrantes de Ceuta a Marruecos







