El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, vinculó la regularización de inmigrantes con un «incentivo» para la entrada irregular, desatando un frente común en la ciudad autónoma
Las declaraciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, en las que cuestionó la política migratoria española tras la entrada masiva de más de 80.000 personas en Ceuta el pasado 30 de julio, han desencadenado una reacción unánime entre las formaciones políticas de la ciudad autónoma, que exigen al Gobierno medidas inmediatas para reforzar la frontera y revisar los acuerdos bilaterales.
Ouahbi, en una entrevista con EFE, afirmó que Marruecos intenta frenar las salidas de inmigrantes hacia España, pero denunció que quienes logran llegar son aceptados y pueden ser regularizados. El ministro marroquí pidió explícitamente la devolución de los menores marroquíes que permanecen en Ceuta y otras zonas de España, un planteamiento que el diputado del PP por Ceuta, Javier Celaya, calificó de «acto de guerra híbrida» vinculado a las aspiraciones territoriales de Rabat sobre las ciudades autónomas. Celaya coincidió con Ouahbi en la necesidad de estudiar el retorno de los menores, siempre que se cumplan las condiciones legales.
El PSOE ceutí, representado por el vicepresidente primero de la Asamblea, Melchor León, tachó de «auténtica vergüenza» lo ocurrido y cuestionó la fiabilidad de Marruecos como socio, al tiempo que exigió la salida de todos los que entraron «vulnerando las fronteras». León recordó que Ceuta es frontera exterior de la UE y subrayó que la crisis requiere una respuesta europea, no solo española. Por su parte, Fátima Hamed, vicepresidenta segunda de la Asamblea y diputada de MDyC, criticó la falta de reacción del Gobierno español y reclamó mayor presencia de las fuerzas de seguridad del Estado, así como apoyo para los vecinos que asumen la asistencia social en las barriadas.
Vox Ceuta fue más allá y acusó a Marruecos de utilizar la migración como «instrumento de presión», interpretando las palabras de Ouahbi como un «chantaje» para condicionar la política española. La formación ultraderechista insistió en que la solución pasa por un control estricto de las salidas desde Marruecos y una revisión de la política migratoria nacional, que, a su juicio, genera expectativas de permanencia entre los inmigrantes irregulares.
Las declaraciones de Ouahbi llegan en un contexto de tensión recurrente entre España y Marruecos por la gestión de los flujos migratorios. En 2021, una crisis similar en Ceuta dejó más de 10.000 entradas en 48 horas y provocó la visita urgente del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la ciudad. Aunque el Ejecutivo español ha evitado hasta ahora responder públicamente a las críticas marroquíes, las formaciones ceutíes exigen una actuación «al más alto nivel» para evitar que la situación se repita.
El marco legal español establece que los menores extranjeros no acompañados no pueden ser devueltos de forma inmediata, salvo que se garantice su protección en el país de origen. Esta normativa, junto a la presión migratoria en Ceuta, ha sido históricamente un punto de fricción en las relaciones bilaterales, agravado por las reivindicaciones territoriales marroquíes sobre las ciudades autónomas.
Fuente: Agencia EFE







