Illa, Rull y Paneque reivindican una Catalunya inclusiva tras los choques en el Fossar de les Moreres
El Govern, las principales instituciones catalanas y los partidos catalanistas han cerrado filas este Onze de Setembre en torno a una Catalunya «abierta» y «diversa», en un contexto de avance de la extrema derecha y horas después de que el Fossar de les Moreres se convirtiera en un polvorín por el choque entre antifascistas y militantes de Aliança Catalana. La tradicional entrega floral en el monumento a Rafael Casanova ha tenido como hilo conductor la reivindicación de una sociedad cohesionada frente a los discursos discriminatorios.
El president de la Generalitat, Salvador Illa, ya había marcado el tono este jueves en su discurso institucional, donde llamó a combatir «el odio» y advirtió de que no se puede permitir que «nada ni nadie ponga en peligro la convivencia». La portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha abogado por una «Catalunya inclusiva» en contraposición a un mundo en el que «se cierran fronteras» y «se alimenta el miedo», y ha reivindicado la «capacidad para tejer alianzas» en un momento de «confrontación y desconfianza» creciente.
El president del Parlament, Josep Rull, ha pedido «unidad interna» de los partidos catalanistas ante «el miedo, el señalamiento y el odio» que, a su juicio, agitan los partidos de extrema derecha. El dirigente de Junts ha abogado por una Catalunya «de acogida y de integración» y ha recordado que el hecho de que Carles Puigdemont continúe sin poder regresar a Catalunya es una «terrible y falsa normalidad».
La coincidencia de los discursos institucionales en torno a la convivencia contrasta con el incidente registrado en el Fossar de les Moreres, donde el enfrentamiento entre antifascistas y militantes de Aliança Catalana tensó la jornada antes de los actos oficiales. El episodio sitúa el avance de la extrema derecha como eje del debate político catalán en el arranque del curso.







