La entidad atendió a 6.970 personas en 2025, de las que 4.000 eran mujeres y casi la mitad vivía en pisos compartidos por el alquiler
La directora de Cáritas Mallorca, Esther Romero, ha revelado que el 73,7% de la financiación de la entidad en 2025 procedió de aportaciones privadas, superando los 4 millones de euros, mientras que los fondos públicos representaron el 26,3% restante, con 1,4 millones. Este desequilibrio refleja un crecimiento del apoyo privado, especialmente a través de legados, que permite a Cáritas diversificar sus acciones y operar con mayor transparencia.
Romero ha detallado que el perfil de las personas atendidas no ha variado sustancialmente en los últimos años, pero sí se ha agravado el problema del acceso a la vivienda. En 2025, Cáritas Mallorca atendió a 6.970 personas de las 10.187 que solicitaron ayuda, de las cuales más de 4.000 eran mujeres. Casi el 50% vivía en pisos compartidos, una situación que se ha cronificado debido a los elevados precios del alquiler, que absorben más de la mitad de los ingresos familiares incluso en hogares con dos sueldos.
La nacionalidad de los usuarios también arroja datos significativos: el 34% son personas colombianas y el 19% españolas. Romero aclaró que esta diferencia se debe a que los españoles pueden acceder a los servicios sociales municipales, mientras que muchos migrantes, al no tener regularizada su situación administrativa, dependen casi exclusivamente de entidades como Cáritas. La pandemia agravó esta situación, ya que más de 11.000 personas acudieron a la entidad en 2020, muchas de ellas por primera vez tras quedarse sin empleo.
El tiempo medio de atención en Cáritas Mallorca oscila entre dos y dos años y medio, aunque algunas personas permanecen vinculadas durante años debido a la cronicidad de su vulnerabilidad. Romero subrayó que la precariedad laboral y el alto coste de la vivienda en Baleares convierten la transición a la pobreza en un riesgo real, especialmente en una isla con un mercado laboral estacional. Además, señaló que muchas familias mallorquinas evitan solicitar ayudas por vergüenza o desconocimiento, a pesar de necesitar apoyo.
La directora de Cáritas Mallorca insistió en que el alquiler es el principal factor de vulnerabilidad. Tener un trabajo ya no garantiza salir de la pobreza, destacando que familias con dos ingresos no logran cubrir sus necesidades básicas tras pagar el alquiler. Esta situación es aún más crítica en hogares monoparentales, donde la desesperanza se ha convertido en una constante.
Fuente: El Debate







