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La organización, con cinco integrantes detenidos en Soria, Burgos y Murcia, utilizaba rituales de santería para controlar a las víctimas
La investigación también permitió constatar que la organización utilizaba un sistema de control y vigilancia para asegurarse de que las víctimas no intentaran escapar o denunciar la situación.
Las víctimas eran obligadas a llevar un registro de sus actividades y a informar a los integrantes de la organización sobre cualquier contacto con la policía o con otras autoridades.
Fuente: El Debate



