El ministro de Exteriores italiano vincula la medida a un riesgo migratorio y yihadista, mientras el Gobierno ceutí rebaja a 3.000-5.000 los migrantes aún en la ciudad
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha calificado de «incomprensible y totalmente inaceptable» la decisión de España de mantener los controles fronterizos en el espacio Schengen tras la crisis migratoria en Ceuta, a pesar de que Italia ya los levantó.
Tajani, también vicepresidente del Gobierno italiano y líder de Forza Italia, defendió en una entrevista con La Stampa que su país actuó conforme a los tratados al suspender temporalmente Schengen por «algo extraordinario» en Ceuta. Sin embargo, criticó que España prolongue la medida, alegando que los servicios de inteligencia españoles advierten de un posible nuevo aumento de llegadas a mediados de agosto. El ministro ceutí, Juan Jesús Vivas, ha reducido la cifra de migrantes aún en la ciudad a entre 3.000 y 5.000, frente a los 8.000-11.000 que manejaba inicialmente.
El jefe de la diplomacia italiana vinculó la persistencia de los controles con un riesgo de infiltración yihadista, citando detenciones de sospechosos por parte de la policía española. Tajani insistió en que Italia, como destino prioritario para migrantes subsaharianos que llegan a España, se siente más expuesta que otros países europeos. «No somos Alemania ni Noruega», afirmó, subrayando que la regularización de migrantes en España «transmite un mensaje negativo que pone en riesgo la seguridad de todos».
La polémica refleja la tensión entre el principio de solidaridad europea y la protección de fronteras nacionales. Tajani rechazó que defender las fronteras italianas implique «poner en riesgo a Europa», argumentando que la acogida indiscriminada sí genera riesgos. Mientras, el Gobierno español no ha respondido oficialmente a las declaraciones, aunque fuentes diplomáticas han señalado en el pasado que los controles buscan evitar un efecto llamada tras la crisis de mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas entraron en Ceuta en 48 horas.
El Tratado de Schengen permite suspender temporalmente la libre circulación en casos excepcionales, como amenazas graves a la seguridad o el orden público, pero exige que las medidas sean proporcionadas y limitadas en el tiempo. La Comisión Europea, que supervisa el cumplimiento de las normas, aún no se ha pronunciado sobre la legalidad de la prórroga española, aunque en 2021 avaló la suspensión inicial por la magnitud de la crisis.
Fuente: La Razón







