Veinte cancillerías europeas expresan malestar por la regularización masiva de inmigrantes mientras Marruecos consolida su influencia en la Moncloa
El rey Felipe VI ha mantenido una reunión con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en el palacio de Marivent (Mallorca) para mostrar su respaldo a la ciudad autónoma, tras la imposibilidad de visitarla por el veto del Gobierno español. La cita, celebrada a 997 kilómetros del Tarayal —zona fronteriza donde se produjo la crisis migratoria de 2021—, responde a la negativa del Ejecutivo a autorizar desplazamientos institucionales a las ciudades autónomas del norte de África, una práctica heredada de gobiernos anteriores.
La soberanía española en Ceuta y Melilla ha centrado el debate internacional en las últimas semanas. Una veintena de cancillerías europeas han manifestado su malestar por la regularización masiva de inmigrantes y la vulneración de las fronteras continentales, mientras que en Madrid no se ha registrado una posición oficial unificada. Según el texto fuente, los servicios de inteligencia españoles han alertado sobre las amenazas de seguridad derivadas de la presión migratoria marroquí, pero el Gobierno ha priorizado gestos diplomáticos hacia Italia antes que hacia Rabat, cuyo embajador en España organizó un cóctel con ministros y dirigentes del PSOE coincidiendo con la crisis.
Marruecos ha intensificado su estrategia de presión sobre España, aprovechando la coyuntura política actual. El rey Mohamed VI ha optado por consolidar su influencia ante la posibilidad de un futuro Gobierno de PP y Vox, que podría alterar la correlación de fuerzas. De momento, Rabat busca aliados en foros internacionales para cuestionar la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, con el objetivo de avanzar hacia un modelo similar al de Gibraltar: una soberanía *de facto* basada en hechos consumados. La vigilancia de la frontera sur española está subcontratada a Marruecos desde hace años.
El Parlamento español, que invistió a Pedro Sánchez en 2023 sin mayoría absoluta y tras pactar una amnistía con partidos independentistas, no ha debatido públicamente la situación en Ceuta. Tampoco el Gobierno ha convocado reuniones del Consejo de Seguridad Nacional para abordar el tema, pese a los informes que advierten sobre el riesgo de ocupación marroquí. La fuente cita una frase textual: España está atrapada en una tenaza cuyos dos brazos se reparten los independentistas y Marruecos, con la Moncloa como eje central de la presión.
Las opciones para revertir la situación son limitadas. Una moción de censura contra Sánchez resulta inviable mientras los partidos independentistas —beneficiarios de concesiones como la amnistía— mantengan su apoyo al Gobierno. La alternativa, según el texto, pasaría por una movilización ciudadana sostenida que obligue al Ejecutivo a replantear su estrategia, aunque Génova 13 (sede del PP) ha optado por una postura de espera sin acciones concretas. Mientras, Marruecos modula su ofensiva: desde la presión migratoria hasta la búsqueda de apoyos internacionales para erosionar la soberanía española.
Fuente: The Objective







