El fallo obliga a tramitar cada caso individualmente y anula el rechazo automático en el espigón del Tarajal
El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que prohíbe las ‘devoluciones en caliente’ para inmigrantes que lleguen a Ceuta o Melilla por vía marítima, al considerar que no superan un elemento físico de contención fronteriza.
El fallo, emitido el 29 de junio de 2026 por la Sala de lo Contencioso-Administrativo, obliga a las fuerzas de seguridad a tramitar cada caso de forma individual conforme a la legislación de extranjería.
La decisión se basa en el caso de un inmigrante argelino interceptado en alta mar cerca de Ceuta el 14 de noviembre de 2024 y trasladado a Marruecos.
El Alto Tribunal argumenta que, al no existir una valla u otro obstáculo físico en el mar, no se cumple el requisito para aplicar el rechazo automático, un régimen especial que solo se aplica en fronteras terrestres con elementos de contención.
El fallo recoge los criterios del Tribunal Constitucional en las sentencias 172/2020 y 13/2021, que distinguen entre dispositivos de vigilancia —como drones o cámaras térmicas— y elementos de contención.
El Supremo aclara que estos últimos son los únicos que permiten las devoluciones en caliente, y sugiere que, de instalarse barreras físicas en el mar, sí podrían aplicarse.
El Gobierno, a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la titular de Defensa, Margarita Robles, ha evitado culpar a Marruecos por la reciente llegada masiva de inmigrantes al espigón del Tarayal.
Albares agradeció la colaboración de Rabat desde el primer momento, mientras que Robles instó a Marruecos a no desatender la situación.
Interior desplegó una barrera flotante de 500 metros en el mar, con una red sumergida y boyas, aunque sufrió una rotura el lunes que fue reparada al día siguiente.
Asociaciones como Jucil y AUGE han advertido de que la barrera es una medida provisional y han reclamado soluciones estructurales para reforzar la frontera marítima, incluyendo el espigón de Benz, otro punto de entrada habitual de inmigrantes irregulares.
Según la legislación española, el rechazo automático en las fronteras terrestres se aplica cuando se detecta a un inmigrante que no cumple con los requisitos para entrar en el país.
En el caso de Ceuta y Melilla, la frontera marítima es un tema complejo que requiere una solución estructural para evitar la llegada de inmigrantes irregulares.
Fuente: El Debate
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