Gaspar justificó el gesto como respuesta al episodio del gas pimienta en el Congreso y la alcaldesa Natalia Chueca le pidió que evitara los espectáculos
La concejal no adscrita del Ayuntamiento de Zaragoza, Marisa Gaspar, ha interrumpido hoy el pleno municipal con un palo y una piedra durante el debate sobre la situación en Ceuta, alegando que son «las armas que usaron los invasores contra el ejército español». La alcaldesa, Natalia Chueca (PSOE), le ha pedido «evitar los shows» mientras la edil dejaba los objetos sobre la mesa.
Gaspar, que se incorporó como concejal no adscrita en marzo tras abandonar Vox —con quien concurrió en las elecciones municipales de 2023—, ha justificado su gesto como respuesta al episodio del gas pimienta en el Congreso, donde una diputada popular, Ana Vázquez, fue expulsada por mostrar un bote vacío. «No hay mayor humillación que obligar a nuestro ejército a huir al ser atacados con palos y piedras», ha criticado, añadiendo que los efectivos carecían de equipo y armas adecuadas y recibieron «órdenes de no intervenir».
La exconcejal de Vox ha advertido de que la situación en Ceuta es una «crisis humanitaria» y ha acusado al Gobierno de no tomar medidas para evitar que «los invasores» crucen la frontera «con armas de verdad». Su intervención ha generado revuelo en el salón, donde ha insistido en que «esto puede pasar cualquier día».
Gaspar se incorporó a la corporación zaragozana en marzo tras la jubilación de Julio Calvo, ex portavoz municipal de Vox, pero lo hizo fuera de la formación, tras criticar públicamente su liderazgo. Su acción en el pleno refleja la escalada retórica de Vox en torno a la crisis migratoria en Ceuta, donde el partido exige un endurecimiento de la respuesta del Gobierno.
El Ayuntamiento de Zaragoza, gobernado por el PSOE con apoyo de Sumar, ha registrado este episodio como parte de una estrategia de presión política en un contexto de tensiones crecientes por la gestión de la frontera sur. Mientras, el Gobierno central mantiene su postura de coordinación con las comunidades autónomas, aunque sin medidas concretas que hayan frenado el flujo de llegadas.







