La Policía Nacional traslada en autobús desde Andalucía a marroquíes con expediente de expulsión, que son devueltos por el paso del Tarajal
España ha recuperado una vía de expulsión de ciudadanos marroquíes en situación irregular que llevaba años paralizada. La Policía Nacional traslada desde Andalucía a Ceuta a personas con expedientes de expulsión, donde son devueltas a Marruecos a través del paso fronterizo del Tarajal. Según fuentes policiales, esta operativa —que se utilizaba históricamente— se reanudó tras la crisis migratoria de julio, cuando Marruecos aceptó nuevamente a sus nacionales con documentación válida.
El procedimiento comienza con la interceptación de marroquíes en el Campo de Gibraltar, principalmente en Algeciras, donde se inicia o continúa su expediente de expulsión. Una vez confirmada su identidad y la imposibilidad de regularizar su estancia, son trasladados en autobuses policiales hasta Ceuta. Allí, en el Tarajal, se ejecuta la devolución al país vecino. Las fuentes consultadas por El Debate aclaran que no se trata de personas vinculadas a la entrada masiva del 30 y 31 de julio, sino de un proceso rutinario que se había detenido por la negativa marroquí a recibir expulsados.
La frontera del Tarajal había quedado prácticamente sin actividad tras la pandemia, cuando Marruecos dejó de aceptar devoluciones. Su reapertura permite ahora expulsiones legales diferenciadas de los retornos voluntarios de quienes permanecen en Ceuta tras la crisis de julio. El Faro de Ceuta cifró entre 200 y 300 los traslados realizados desde agosto, la mayoría interceptados en embarcaciones o ocultos en vehículos en la provincia gaditana.
El cambio en la postura marroquí permite reactivar un procedimiento que, según las fuentes policiales, se utilizaba históricamente en Ceuta. La reanudación de estas expulsiones alivia la presión sobre el sistema de acogida en la ciudad autónoma, aunque no resuelve el desafío de gestionar a los miles de migrantes que ya permanecen en su territorio.
La frontera permaneció cerrada durante meses tras la pandemia y, una vez reabierta, Marruecos dejó de aceptar en la práctica a ciudadanos marroquíes que España pretendía expulsar. Con la reapertura, se ha vuelto posible materializar la devolución de los ciudadanos marroquíes que cuentan con documentación válida, restableciendo así la operativa que había estado inactiva desde la pandemia.







