El Govern destinará ayudas a colectivos más amplios y refuerza el plan 50.000 viviendas con garantías financieras en su segundo debate parlamentario
Salvador Illa presentará hoy en el Parlamento de Cataluña nuevas medidas para frenar los desahucios, el problema social más urgente de la comunidad, donde se registran los más altos índices de España. El Govern catalán, que ya ha construido 3.073 viviendas públicas en el primer trimestre de 2026 —seis de cada diez de todo el Estado—, ampliará ahora las ayudas al alquiler a colectivos más allá de los jóvenes, incluyendo franjas de edad superiores, y reforzará las garantías financieras del plan 50.000 viviendas, clave para la colaboración público-privada.
El presidente catalán, en su segundo gran debate parlamentario a mitad de mandato, usará datos concretos para contrarrestar el discurso de la extrema derecha: los delitos han bajado un 8,7% en Cataluña desde enero, los hurtos un 15,9% y los robos con fuerza un 9,4%. En Barcelona, la criminalidad se ha reducido un 11,2% y la multirreincidencia, un 15,9%. Sin embargo, Illa también abordará el aumento de homicidios dolosos y asesinatos, donde la ultraderecha culpa a la inmigración, mientras el Govern apuesta por endurecer penas y estudiar estrategias contra el extremismo, como el viaje reciente a Alemania para analizar su crecimiento.
La inmigración, marcada por la crisis de Ceuta, será otro eje central. Illa defenderá un modelo de ‘Cataluña donde quepa todo el mundo’, en contraste con quienes, según él, ‘señalan culpables’ en vez de ofrecer soluciones. El debate también incluirá la financiación autonómica, donde el Govern busca los 4.700 millones adicionales para 2027, clave para su estabilidad presupuestaria y para presionar a Junts per Cataluña, cuyo apoyo en el Congreso es decisivo para aprobar la nueva ley.
El Govern catalán, con mayoría parlamentaria, pero sin control absoluto, enfrenta ahora el desafío de demostrar avances tangibles en vivienda, seguridad y cohesión social antes de las próximas citas electorales. La estrategia de Illa pasa por combinar cifras —como el descenso del 4,7% en precios de alquiler en Barcelona— con un mensaje de ‘prosperidad compartida’, frente a las ‘recetas insolidarias’ de la extrema derecha, mientras el PSC refuerza su alianza con el Gobierno de Sánchez.






