El Ejecutivo solo puede asumir una abstención entre sus socios para convalidar en el Congreso las medidas urgentes de alquiler
Los dos reales decretos de vivienda aprobados por el Consejo de Ministros llegan a su votación parlamentaria sin los apoyos asegurados. La aritmética de la Cámara Baja deja al Ejecutivo un margen mínimo, ya que solo puede permitirse una abstención entre sus socios habituales. Una doble abstención o el rechazo de una sola de estas fuerzas tumbaría las medidas junto a los votos de la oposición.
El primer decreto reúne la protección frente a desahucios, los alquileres temporales y la vivienda pública. El segundo regula la duración y prórroga automática de los contratos habituales. Esta división facilitó el acuerdo previo con Sumar, pero ha complicado el respaldo del resto del bloque de investidura.
Míriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso, trasladó sus dudas sobre el redactado tras verse «decepcionada y preocupada». La formación independentista denuncia que las medidas desprotegen a los pequeños propietarios frente a los impagos judiciales y dejan lagunas interpretativas para los jueces. En privado, varios representantes de Junts señalan que el texto debería ser retirado para una nueva redacción.
El PNV mantiene reparos similares hacia la regulación de los contratos, a la que define como un «batiburrillo con carencias». Los diputados nacionalistas vascos ven factible respaldar el primer bloque social, pero evitan comprometer su voto positivo en el segundo. Por su parte, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, tachó la separación de los textos de «trampa» gubernamental. No obstante, la formación morada supedita su decisión a una reunión con el colectivo que convoca protestas ante los consistorios.
La convalidación cuenta únicamente con el voto favorable confirmado de ERC, EH Bildu y el BNG. Estas tres formaciones consideran que el paquete legal supone un avance insuficiente ante la crisis habitacional provocada tras el desahucio de Maricarmen. El desenlace definitivo queda condicionado a las negociaciones de última hora con los grupos catalán y vasco.
Junts, que llevaba meses negociando con el Gobierno, ha expresado que las prisas de la negociación han dejado aspectos «poco trabajados», especialmente en el segundo decreto, cuyo redactado «deja muchas cuestiones abiertas a la interpretación de los jueces». Algunas voces dentro de la formación llegan a sugerir que sería conveniente que el PSOE retirase el texto para volver a presentarlo.






