La Reserva del Ejército busca unidades policiales, sanitarias y logísticas para el Comando Sur en un plazo de 90 a 120 días, según un documento interno examinado por CBS News
El Ejército de Estados Unidos ha movido ficha en torno a Cuba. La Reserva ha pedido a sus mandos que comprueben qué efectivos podrían poner a disposición del Comando Sur durante los próximos cuatro meses. La solicitud, recogida en un documento interno examinado por CBS News, no menciona a Cuba por su nombre. Varios funcionarios estadounidenses han explicado a esa cadena que responde a la planificación militar relacionada con la isla.
La petición se centra en seis tipos de formaciones que podrían necesitarse en un plazo de 90 a 120 días. Incluye un batallón para organizar transporte, combustible, mantenimiento y suministros. También ingenieros y un mando que supervisaría la logística en la zona de operaciones. A ellos se suman una brigada médica, un destacamento preparado para atender urgencias quirúrgicas y una brigada de policía militar. Los mandos debían comunicar antes de el viernes qué unidades tendrían disponibles.
El documento no indica cuántos soldados serían necesarios, cuál sería su destino ni qué operación apoyarían. El Comando Sur ha evitado dar detalles. Se ha limitado a señalar que evalúa de forma continua las posibles necesidades en su área de responsabilidad.
Los reconocimientos marítimos y el plan de la 101.ª Aerotransportada
La planificación viene de atrás. Fuerzas estadounidenses reconocieron a principios de año el lecho marino y los accesos marítimos que rodean Cuba, según la cadena citada. También se puso a unidades aéreas en alerta ante un posible despliegue, aunque aquel plan no se materializó. En mayo, la misma cadena informó de que los servicios de inteligencia estudiaban cómo podría reaccionar La Habana ante una acción militar. En julio reveló que los planificadores habían examinado varias opciones, entre ellas un asalto aéreo con miles de soldados de la 101.ª División Aerotransportada. Los funcionarios consultados entonces dejaron claro que ninguna de esas opciones había recibido luz verde.
El nuevo mensaje llega cuando la presión de Washington sobre el Gobierno cubano es cada vez más explícita. Estados Unidos ha sancionado a entidades y funcionarios de la isla. El bloqueo petrolero impuesto desde principios de año agrava la falta de combustible y los apagones.
Trump llama a Cuba «Estado fallido» ante la ONU
Donald Trump elevó el tono esta semana ante la Asamblea General de la ONU. Llamó a Cuba «Estado fallido», pronosticó que «la libertad llegará» al país y aseguró que su Administración busca un «cambio fundamental». La delegación cubana abandonó la sala durante el discurso. Trump afirmó también que el secretario de Estado, Marco Rubio, está inmerso en negociaciones con La Habana.
El presidente estadounidense enmarcó sus palabras en una apuesta por reafirmar el dominio de EEUU en el hemisferio occidental. Prometió emplear un «poder militar sin precedentes» frente a las amenazas en la región. En enero, fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Venezuela. Sobre Cuba, Trump ya había dicho en marzo que creía que tendría «el honor de tomar» la isla. Días después lanzó otra frase: «Cuba será la siguiente».
La consulta a los mandos de la Reserva se produce, además, en un contexto de endurecimiento sostenido de la ofensiva diplomática y económica de Washington contra La Habana. En paralelo al bloqueo petrolero, la Administración estadounidense ha ido sumando sanciones contra dirigentes clave del gobierno de Díaz-Canel, una estrategia que combina la presión financiera con la señal política de que no descarta otros instrumentos. El propio Trump ha presentado públicamente su objetivo como un plan para hacerse con Cuba de forma «amistosa», un marco retórico que convive con la planificación militar que ahora se conoce.
El Comando Sur, responsable de las operaciones estadounidenses en América Latina y el Caribe, es la estructura que canalizaría cualquier despliegue de este tipo. Su área de responsabilidad incluye la isla, y su doctrina habitual pasa por mantener planes de contingencia actualizados aunque no exista una orden de ejecución. Eso explica que la petición de efectivos se formule como una comprobación de disponibilidad y no como un despliegue decidido: se trata de saber qué unidades podrían sostener una operación si finalmente se ordenara, no de activarlas. De momento, el paso conocido es una consulta sobre tropas disponibles. La decisión de desplegarlas no consta.





